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Sara Carbonero y Fernando Morientes reciben la Medalla de Oro de Castilla-La Mancha entre emoción, raíces y orgullo manchego
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Castilla-La Mancha ha rendido homenaje este año a dos nombres muy queridos y reconocidos dentro y fuera de la región: la periodista toledana Sara Carbonero y el exfutbolista Fernando Morientes. Ambos han recibido la Medalla de Oro de Castilla-La Mancha en un acto celebrado en el auditorio de la ciudad de Cuenca, donde las raíces, la memoria familiar y el carácter manchego han tenido un protagonismo especial.

Sara Carbonero y Fernando Morientes reciben la Medalla de Oro de Castilla-La Mancha entre emoción, raíces y orgullo manchego
Foto Vía castillalamancha.es | Sara Carbonero y Fernando Morientes reciben la Medalla de Oro de Castilla-La Mancha entre emoción, raíces y orgullo manchego

Durante sus intervenciones, tanto Carbonero como Morientes han coincidido en destacar la fuerza de una tierra marcada por la humildad, el esfuerzo, la resistencia y el sacrificio. Una forma de entender la vida muy ligada a Castilla-La Mancha y a las personas que la habitan.

Sara Carbonero recuerda sus raíces en Corral de Almaguer

Sara Carbonero y Fernando Morientes reciben la Medalla de Oro de Castilla-La Mancha entre emoción, raíces y orgullo manchego
Foto Vía castillalamancha.es

La periodista Sara Carbonero ha pronunciado uno de los discursos más emotivos de la jornada. Visiblemente agradecida por el reconocimiento, ha querido mirar hacia su infancia, hacia su familia y hacia el pueblo que siempre ha sentido como refugio: Corral de Almaguer.

Carbonero ha subrayado la importancia de tener raíces firmes y un lugar al que regresar. En su intervención, ha recordado a sus padres y abuelos como las personas que le dieron ese vínculo profundo con su tierra, con sus costumbres y con una manera sencilla y honesta de estar en el mundo.

La periodista también ha evocado las tradiciones de su infancia y juventud, aquellas vivencias ligadas a los viñedos, las jotas manchegas, la tuna y los mayos. Recuerdos que forman parte de su identidad personal y que, según ha expresado, siguen muy presentes en su forma de entender la vida.

Una medalla dedicada a su madre

Uno de los momentos más emocionantes llegó cuando Sara Carbonero dedicó la Medalla de Oro a su familia, a sus hijos, a su pareja, a sus amigos y, de una forma muy especial, a su madre.

La periodista explicó que la noticia de este reconocimiento formó parte de una de las últimas conversaciones que mantuvo con ella en el hospital. Por eso, quiso dedicarle “el trozo más grande” de esta medalla, reconociendo que su madre ha sido una figura esencial en la persona que es hoy.

Carbonero señaló que este reconocimiento llega en un momento especialmente difícil de su vida, pero también lo interpretó como una señal para seguir adelante, apoyada en el cariño de la gente y en el orgullo de los suyos.

El carácter manchego, una forma de resistir

En su discurso, Sara Carbonero también quiso hablar de la gente de Castilla-La Mancha. Para ello, recurrió a la figura de Miguel de Cervantes y al espíritu de Don Quijote, como símbolo de una tierra austera, abierta y acostumbrada a resistir.

La periodista defendió ese carácter manchego hecho de trabajo silencioso, sacrificio y dignidad. Un modo de vida que se transmite de generación en generación y que sigue formando parte de la identidad regional.

Fernando Morientes: “Cuando una tierra te abraza, se convierte en hogar”

Foto Vía castillalamancha.es

El exfutbolista Fernando Morientes también recibió la Medalla de Oro de Castilla-La Mancha con palabras de gratitud hacia la región. Aunque nació en Extremadura, Morientes recordó que llegó con apenas cinco años a Sonseca, en la provincia de Toledo, un lugar que terminó convirtiéndose en parte fundamental de su vida.

Durante su intervención, explicó que cuando una tierra acoge durante tantos años, deja de ser solo un punto en el mapa para convertirse en un hogar. Con esa idea, Morientes quiso reconocer el cariño que siempre ha recibido de Castilla-La Mancha.

Sonseca, Albacete y los valores del deporte

Morientes recordó sus primeros años en la Casa Cuartel de la Guardia Civil de Sonseca, donde vivió junto a su familia. Allí, según relató, aprendió valores que después le acompañaron durante toda su carrera deportiva y personal: el esfuerzo, el sacrificio, el compañerismo y el trabajo en equipo.

El exfutbolista también tuvo palabras para su etapa adolescente en Albacete, donde encontró nuevos amigos y entrenadores que, según destacó, le ayudaron a mantenerse en el camino correcto.

En su discurso, insistió en la importancia de no olvidar nunca los orígenes. En su caso, una familia humilde y unos padres que le enseñaron el valor del trabajo y la constancia.

Una medalla para su familia

Fernando Morientes dedicó también este reconocimiento a sus padres, a sus hijos y a su mujer. A ella le agradeció haber estado no solo en los momentos de éxito, focos y aplausos, sino también en las ausencias, la presión y las dificultades propias de una vida ligada al deporte profesional.

El exjugador se comprometió, además, a seguir llevando con orgullo el nombre de Castilla-La Mancha allá donde vaya, porque, tal y como expresó, uno nunca deja de representar a las personas y los lugares que le han querido bien.

Reconocimiento póstumo a Jesús Fuentes Lázaro

El Gobierno de Castilla-La Mancha también ha concedido, de forma póstuma, la Medalla de Oro de la región a Jesús Fuentes Lázaro, presidente de la Junta de Comunidades durante la primera etapa de la Autonomía.

El reconocimiento fue recogido en Cuenca por su viuda, María Ángeles Gómez, en un acto que sirvió también para recordar la importancia de quienes participaron en los primeros años de construcción institucional de Castilla-La Mancha.

Un acto con más reconocimientos regionales

Además de las tres Medallas de Oro entregadas este año, el Ejecutivo regional concedió también 13 nombramientos de Hijas e Hijos Predilectos, seis distinciones como Hijas e Hijos Adoptivos y 14 Placas de Reconocimiento al Mérito Regional.

La jornada celebrada en Cuenca volvió a poner en valor a personas, trayectorias e instituciones que han contribuido, desde distintos ámbitos, al desarrollo, la identidad y el orgullo de Castilla-La Mancha.

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