La compañía pone en valor el impacto de la nueva normativa en la salud, la educación y la sostenibilidad dentro del entorno escolar
Con la entrada en vigor del nuevo Real Decreto orientado a la prevención de la obesidad infantil en el ámbito escolar, el comedor escolar refuerza su papel como un entorno estratégico para el bienestar de la infancia, más allá de su función alimentaria tradicional.
Desde Albi, compañía especializada en restauración colectiva, subrayan que la normativa introduce un cambio de enfoque relevante: “No se trata únicamente de reducir cifras de obesidad, sino de integrar la alimentación dentro de una visión más amplia que conecta salud, educación y sostenibilidad”.
En un contexto marcado por el fácil acceso a productos ultraprocesados, el entorno escolar adquiere un papel decisivo en la construcción de hábitos. “En edades tempranas, la alimentación depende en gran medida del entorno que se ofrece. Por eso, el comedor escolar debe garantizar propuestas equilibradas, variadas y diseñadas bajo criterios nutricionales rigurosos”, explican desde la compañía.

El nuevo marco normativo impulsa la presencia de alimentos frescos, productos integrales y materias primas de proximidad, al tiempo que limita el consumo de ultraprocesados. Este planteamiento no solo tiene impacto en la salud individual, sino también en el entorno, al favorecer modelos alimentarios más sostenibles y reducir la huella de carbono asociada al servicio.
Además, el comedor escolar se consolida como un espacio con valor educativo. “La alimentación también forma parte del aprendizaje: permite familiarizarse con nuevos alimentos, entender su origen y desarrollar una relación positiva con lo saludable”, destacan.
Desde el punto de vista operativo, uno de los principales retos para los centros es la adaptación a la normativa. Sin embargo, ALBI señala que, cuando existen estructuras técnicas consolidadas, la transición se produce de forma progresiva. La compañía cuenta con equipos de dietistas-nutricionistas y lleva años aplicando criterios que ahora recoge el Real Decreto, como la incorporación de productos integrales o la apuesta por proveedores de proximidad.

En este sentido, la normativa se presenta también como una oportunidad para los centros educativos. “Más que una obligación, es una palanca para reforzar el compromiso con la salud infantil, implicar a las familias y consolidar el comedor como parte del proyecto educativo”, apuntan.
La prevención de la obesidad infantil, concluyen, debe abordarse desde una perspectiva global que incluya salud, equidad y sostenibilidad. Garantizar el acceso a una alimentación equilibrada desde la escuela se posiciona así como una inversión a largo plazo en bienestar social y ambiental.
Para más información: https://albi.es/



