El Colegio de Arquitectos ha querido aclarar su papel durante las semanas posteriores a las inundaciones que afectaron a Talavera de la Reina, tras la aparición de informaciones que, según indican, no reflejan con exactitud lo sucedido.

Una respuesta rápida desde el primer momento
El pasado 5 de febrero, la institución trasladó al Ayuntamiento de Talavera su disposición para colaborar de manera totalmente voluntaria y gratuita. La propuesta consistía en realizar inspecciones técnicas en viviendas afectadas por las inundaciones, con el objetivo de detectar posibles daños estructurales y garantizar la seguridad de los vecinos.
Días después, el 9 de febrero, responsables municipales y técnicos valoraron positivamente esta iniciativa, acordando coordinar esfuerzos para analizar el estado de los inmuebles y establecer niveles de riesgo para sus ocupantes.
En apenas una semana, el 12 de febrero, el Colegio, junto con la Asociación de Arquitectos por Talavera (AxTa), ya había organizado un equipo formado por diez arquitectos voluntarios preparados para comenzar las visitas.
Falta de condiciones para iniciar las inspecciones
Durante los días posteriores, el Colegio mantuvo contacto con diferentes organismos implicados, como el Ayuntamiento, Bomberos y la empresa Aqualia. Sin embargo, para poder ejecutar las inspecciones era imprescindible contar con dos elementos clave: un listado de viviendas afectadas y un canal directo de contacto con los propietarios, gestiones que dependían de la administración local.
Tras varias comunicaciones, el 2 de marzo el Ayuntamiento propuso que el propio Colegio organizara las visitas de forma independiente. La entidad aceptó, solicitando únicamente que cada equipo de arquitectos contara con el acompañamiento de un agente de la autoridad —ya fuera Protección Civil, Policía Local, Bomberos o personal funcionario— para facilitar el acceso a los inmuebles.
Esta condición, necesaria para garantizar la correcta intervención, nunca llegó a concretarse. Como consecuencia, las inspecciones no pudieron ponerse en marcha.
Una intervención que finalmente no fue viable
Ante la falta de avances y una vez transcurrido un tiempo considerable desde el suceso, la comisión de emergencias del Colegio decidió el 18 de marzo que ya no se daban las condiciones adecuadas para intervenir.
Reconocimiento al trabajo voluntario
Desde la institución lamentan que, pese a la rápida movilización de sus profesionales, no se haya podido ofrecer el apoyo que los vecinos afectados necesitaban. Asimismo, han querido agradecer públicamente la implicación de los arquitectos y arquitectas que ofrecieron su tiempo y conocimientos de forma desinteresada.
El Colegio recuerda que ya ha colaborado anteriormente en situaciones similares, como tras la DANA Filomena, cuando participó junto al Ayuntamiento de Toledo en la revisión de cubiertas y estructuras con riesgo.
Compromiso con futuras emergencias
Finalmente, el Colegio de Arquitectos reafirma su compromiso con la ciudad y asegura que seguirá disponible para actuar en cualquier situación de emergencia que requiera la intervención de técnicos especializados, manteniéndose a disposición de las autoridades municipales para contribuir a la protección de la ciudadanía.


