Siempre que he tenido ocasión en mis viajes, he aprovechado para disfrutar de la experiencia de recorrer en lanchas, veleros o incluso remando en piraguas tramos de rio, lagunas o marismas en espacios naturales. Produce una gran satisfacción deslizarse lentamente sobre el agua viendo en las orillas toda clase de fauna, unas veces cruzando delante de ti, o simplemente posadas en las ramas del bosque de ribera de las orillas. O lo que es más inquietante, que surjan de las mismas aguas. Algo que, sin duda, es un gozo sensorial y emotivo increíble. Una experiencia para rememorar toda la vida.

Isla de los Molinos de Arriba
El proyecto (2022/6584) que se está aplicando a la Isla de los Molinos de Arriba está regulado por el decreto 59/2022 por concesión de subvenciones del Plan Territorial de Sostenibilidad Turística en Destino de Castilla La Mancha, en el marco del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia financiado por fondos Next-Generation de la Unión Europea, con una dotación de 4.200.000 €. El Programa que ampara esta línea de inversión tiene como fundamento la Transformación del Modelo Turístico hacia la Sostenibilidad en su triple vertiente:
- Medioambiental
- Socioeconómica
- Territorial.
Evitar los impactos negativos significativos en el medioambiente
Los Planes Territoriales deben elaborarse mediante un proceso participativo y de colaboración entre las administraciones públicas competentes y los diferentes actores públicos y privados del ámbito turístico en destino. En el artículo 3 del Decreto, punto 2, apartado l, la identidad beneficiaria se compromete a respetar los principios de economía circular y evitar los impactos negativos significativos en el medioambiente, en la ejecución de las actuaciones llevadas a cabo, adecuándose al principio de “no causar perjuicio significativo”. Sin embargo, los objetivos expresados por el Ayuntamiento al respecto son fomentar un turismo activo en la Isla de los Molinos convirtiéndola en un espacio multiaventura.

Por lo que nos consta, no ha habido ningún proceso de participación pública al que se haya convocado a los grupos sociales, ni al Consejo Local de Medioambiente. Si ha habido un periodo oficial de alegaciones, no hemos sido advertidos. El proyecto correspondiente tampoco aparece en la web del Ayuntamiento de acuerdo con la obligatoriedad del Portal de Transparencia.
Pero dejemos por un lado esta invectiva legislativa, tediosa y aburrida, y centrémonos en las emociones. Pongamos algo de sentido común, todavía aplicable a este proyecto.
Nuestra ciudad se fundó a orillas del Río Tajo, como la mayoría de los asentamientos humanos. La necesidad del agua en abundancia obliga. Así, el devenir de la historia nos ha llevado a crear una serie de infraestructuras como los azudes o presas que han creado una gran tabla acuática que ahora vemos, y que nos ha venido regalando un sinfín de servicios y beneficios a lo largo de los años, como la pesca, energía hidroeléctrica, el disfrute del baño o paseos recreativos. Más recientemente, hemos fortalecido con muros las orillas para evitar las inundaciones. La dinámica fluvial y la Naturaleza se han encargado de formar islas y dotarlas de lo que debe tener un río además de agua, vida.
Balsa acuática del tramo del Tajo

Así, la enorme balsa acuática del tramo del Tajo se ha convertido en el hermoso jardín de la casa talaverana. Un paisaje de innegable belleza que nos identifica y significa. En el contexto indiscutible de cambios ambientales de los que estamos siendo testigos y víctimas, la propia Naturaleza puede ayudarnos.
Como ya mencioné en un artículo anterior, el ecosistema fluvial, en su conjunto, nos ofrece una serie de servicios ecosistémicos de innegable valor. Ayudándonos a contrarrestar las adversidades que reducen nuestra calidad de vida. La vegetación del bosque de ribera, la palustre, la acuática y toda la biota de organismos acuáticos, nos ayudan a refrigerar el clima, a consolidar las orillas y frenar la energía cinéticas de las aguas en una crecida, a evitar que se disuelvan las islas constituidas de una base de sedimentos que acabarían colmatando en superficie y nos dejaría sin calado para navegar en piragua. Otra cuestión será que lo permita el régimen de periodos de sequía y estiaje.
La biodiversidad fluvial actúa de filtro natural para la depuración del agua, contaminada química y bacteriológicamente en exceso por culpa del mal funcionamiento de las depuradoras río arriba y de la contaminación difusa por los productos industriales, ganaderos y agroquímicos que se diluyen en la escorrentía de las tierras y bajan por regatos y afluentes a desembocar en el Tajo. Si se tomaran medidas para evitar la contaminación, junto a la capacidad depuradora del ecosistema fluvial, el baño en el río sería posible en nuestra ciudad como antaño.
Por todo ello, si arrasamos la vegetación de las orillas y en las islas, facilitaremos la erosión por la corriente. El agua embravecida correrá a sus anchas llevándose todo por delante. Nuestro querido Puente Viejo, el medieval, construido pobremente en ladrillo en su segundo tramo. Donde hace la quebrada y que perdió un ojo en la última crecida, si no se lo ha llevado por completo, ha sido gracias al parapeto de la isla y toda la vegetación de las orillas. Cuanto más estructurado y desarrollado esté el ecosistema de esta tabla fluvial que es el Tajo a su paso por nuestra ciudad, más resiliente será y más nos protegerá. El futuro es imprevisible, pero todo apunta a un incremento de efectos atmosféricos continuos y catastróficos. No podemos predecir la magnitud de la fuerza de los eventos por venir.
Pero sí podemos estar preparados, esperando la embestida. No hacer nada o diezmar las defensas es poco mas que un suicidio.
Pero vayamos a otro de los servicios ecosistémicos que nos ofrece una Naturaleza sana y que también repercute en el bienestar humano.
Hablemos de las emociones
Como definió el profesor de ecología. D. Fernando González Bernaldez: “Hablar del río como tabla de humedad en medio del secano”. La Naturaleza nos está ofreciendo un oasis de verdor en medio del secano mesetario. Un espectacular museo natural. Es más, nos lo está llenando de obras de arte de gran valor. Sólo tenemos que mantenerlo y gestionarlo adecuadamente para ampliar sus valores, para que entren más piezas de arte y sea más rico, interesante y atractivo.
España cuenta con más de 3.000 km de Reservas Naturales Fluviales (RNF), tramos de ríos con escasa alteración humana, distribuidos por todo el territorio. Renaturalizando el ecosistema acuático del Tajo, dejando que las especies lo repueblen, reintroduciendo especies autóctonas que podrían estar y es más difícil que vengan solas, aumentando la biodiversidad, podríamos tener nuestra propia reserva. Incluso se podrían recuperar especies piscícolas como barbos, cachos y carpas para la pesca. Y podríamos hacer un gran corredor ecológico fundiéndolo con otro espectacular enclave natural aguas abajo, en Las Tablillas, en el reculaje del pantano de Azután.
Herederos del patrimonio natural

Somos herederos de un patrimonio natural y podemos potenciarlo, no perderlo o reducirlo. ¿Por qué no hacer del tramo del río Tajo a su paso por Talavera nuestro propio Doñana, Urdaibai, Daimiel o Gallocanta? Cometeríamos un error de bulto si, precisamente, destruyéramos o simplificáramos los valores más espectaculares y atractivos con los que pretendíamos atraer a los visitantes.
Si esto lo unimos a nuestros otros museos, al patrimonio arquitectónico, cultural, gastronómico y comercial, tendremos un conjunto maravilloso de ciudad monumental, viva, patrimonial, atractiva para visitante de muy diferentes índoles e intereses. El turismo de naturaleza está en pleno auge y cada vez la gente demanda más visitar lugares naturales y la contemplación de bellos paisajes y especies. Pero a la vez, este turismo es también consumidor de todas las otras ofertas turísticas.
Sería compatible con una experiencia de piragüismo más enriquecedora aún si vamos contemplando las maravillas salvajes que se nos crucen a nuestro paso. Pero si simplificamos el paisaje, lo hacemos anodino, la experiencia no tendrá más emoción que un paseo en barca en el estanque de El Retiro, en Madrid. Podemos hacer un parque multiaventura también, pero localizándolo en otro sitio, como el parque de los Sifones, ya más domesticado o ajardinado, cuyo impacto sería menor.
Talavera debe ser una experiencia enriquecedora, atractiva y emocionante

Si no entendemos esto, si no somos capaces de ver el potencial que tenemos delante, en poner en valor nuestro rico patrimonio general, estaremos fracasando como promotora turística y económica. Demostraríamos una falta enorme de miras. Talavera debe ser una experiencia enriquecedora, atractiva y emocionante.
Por: Miguel Ángel Cedenilla – Plataforma Talavera Natural en Acción. Biólogo especializado en Zoología de Vertebrados y Conservación de la Biodiversidad. Master en Gestión de Espacios Naturales Protegidos.


