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viernes, febrero 27, 2026
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Escritos enviados en abril y mayo del 2025 alertaban de que la red estaba invadida por vegetación y cañas en el colector Tajo-Portiña
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Talavera de la Reina vuelve a mirar al cielo… y también a sus colectores. La reciente inundación del barrio de Entretorres, que ha mantenido anegadas viviendas y garajes durante cerca de diez días tras el último tren de borrascas de febrero, no fue un episodio imprevisible. Así lo desvela una información publicada por el medio de comunicación El Plural, que apunta a que el problema ya estaba identificado oficialmente desde 2025.

Escritos enviados en abril y mayo del 2025 alertaban de que la red estaba invadida por vegetación y cañas en el colector Tajo-Portiña
Foto Vía talavera.es | Escritos enviados en abril y mayo del 2025 alertaban de que la red estaba invadida por vegetación y cañas en el colector Tajo-Portiña

El Ayuntamiento reconoció el atasco un año antes

Según la documentación remitida al Gobierno central en la primavera de 2025, el propio Ayuntamiento —gobernado por PP y Vox — admitía que la red de saneamiento municipal presentaba una situación crítica.

En los escritos enviados en abril y mayo de ese año se alertaba de que la red estaba invadida por vegetación y cañas que estaban provocando importantes atascos e impidiendo la correcta evacuación del agua. Además, se señalaba la existencia de abundantes escombros acumulados en el sistema.

La ficha técnica del colector Tajo-Portiña era aún más contundente: reconocía que la infraestructura estaba completamente colmatada, generando bloqueos en el flujo del agua precisamente en la zona de desembocadura hacia Entretorres.

Ayuda concedida, actuación pendiente

Tras la crecida del Tajo en marzo de 2025 —que provocó el derrumbe parcial del Puente Viejo— el Consistorio solicitó la declaración de zona catastrófica. Una vez aprobada, incluyó entre las actuaciones a financiar la limpieza de los colectores.

El Ejecutivo central aprobó una ayuda de 234.000 euros para sufragar esa intervención. Sin embargo, aunque la subvención fue concedida y aceptada, la actuación no se ejecutó en los meses posteriores. El importe aún no se había ingresado al no haberse realizado las obras.

Un año después, la red seguía sin limpiarse.

Señales previas ignoradas

Días antes de las inundaciones, vecinos del barrio ya habían advertido de filtraciones de agua por paredes y suelos, un indicio claro de que el sistema no estaba funcionando correctamente.

Incluso a finales de enero, tras el desbroce del canal del Camino del Morcillo, residentes denunciaron en redes sociales que las cañas cortadas no se habían retirado del cauce. Alertaron de que, con las lluvias, ese material acabaría siendo arrastrado hasta los colectores, provocando atascos. La advertencia fue pública y anticipada.

No hubo intervención preventiva.

Infraestructura municipal obstruida

Tanto la presa como el arroyo de la Portiña son de competencia municipal, al igual que los colectores. En la zona existen dos colectores paralelos. Si uno de ellos funcionaba correctamente y el otro no, el origen del problema no podía atribuirse exclusivamente a la lluvia o a aportes hídricos desde la Sierra de San Vicente.

La evidencia técnica apunta a una obstrucción concreta.

En las últimas semanas, una empresa especializada ha trabajado con maquinaria pesada en la limpieza del colector. Según relatan vecinos, se han extraído escombros, sillones, restos vegetales y todo tipo de residuos acumulados. El propio alcalde reconoció públicamente que se estaba sacando “de todo” durante las labores de desatasco.

La actuación, sin embargo, llegó después de que más de un centenar de vecinos vieran sus viviendas afectadas durante más de diez días.

Responsabilidades y posibles reclamaciones

El servicio está externalizado a Aqualia, pero la competencia y supervisión corresponden al Ayuntamiento. Si la decisión fue esperar al ingreso efectivo de la subvención antes de actuar, varios vecinos consideran que se antepuso la disponibilidad presupuestaria a la seguridad del barrio.

Mientras tanto, los afectados han comenzado a organizarse en una plataforma vecinal para exigir explicaciones y depuración de responsabilidades.

Algunas aseguradoras ya han advertido a los residentes que los daños podrían no tramitarse ante el Consorcio de Compensación de Seguros como catástrofe natural, sino que podrían reclamarse al Ayuntamiento por posible negligencia en el mantenimiento de la red.

Pese a ello, el alcalde ha solicitado a la Junta la activación de fondos extraordinarios para hacer frente a los daños, en lugar de recurrir inicialmente al fondo municipal propio, estimado en torno a 800.000 euros.

Documentos oficiales que contradicen el relato

La clave de esta polémica reside en los propios documentos municipales de 2025. En ellos se reconocía de manera expresa que el colector Tajo-Portiña estaba colapsado y que esa situación generaba graves problemas en la evacuación del agua.

Un año después, el barrio de Entretorres ha permanecido diez días bajo el agua.

La pregunta que muchos vecinos se hacen ahora en Talavera es inevitable: si el problema estaba identificado y existía financiación concedida para solucionarlo, ¿por qué no se actuó antes de que llegaran las lluvias?

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