Hay días en los que todo pesa un poco más. El calor. Las tareas pendientes. La sensación de ir corriendo a todas partes y aun así, no llegar… Y lo curioso es que muchas veces no necesitamos “desaparecer una semana”. Necesitamos bajar una marcha.

Ayer a las 20:15 pasé por el Puente romano. El Tajo bajaba tranquilo, había 2 chavales pescando a la otra orilla del rio, un señor mayor sentado en un banco, gente andando y mirando el móvil, 2 corredores…
Me pare 5 minutos entre los 2 puentes. No hice nada. Solo miré el agua, a los chicos pescando, los pilares del puente caído, los arcos de piedra impertérritos, el puente de hierro, los pájaros revoloteando… Pasado ese tiempo la cabeza iba a otro ritmo. Más lenta, más despejada.
¿Qué dice la psicología de esto?
La ciencia lleva 40 años demostrando que traer la atención a lo que estamos haciendo, como mirar agua en movimiento, los árboles o el cielo abierto “resetea” el cerebro. Es atención restauradora.
Poner nuestra atención en los sonidos del entorno, o las sensaciones físicas de notar el aire o el sol en la cara, te ayuda a reducir el estrés y a recuperar la capacidad de concentrarse. El cerebro descansa cuando deja de anticipar y solo observa durante un rato.
El Tajo, las zonas verdes del Prado, o contemplar la Colegial en la Plaza del Pan pueden funcionar como botón de reinicio. Y lo mejor de todo: es gratis y disponible para ti todos los días.
Practícalo hoy: “Paseo 5-4-3-2-1”
La próxima vez que pases por el puente, la Alameda o los jardines del Prado, o simplemente mientras vas de un sitio a otro, haz esto:
- Enumera 5 cosas que ves: El reflejo del sol, una hoja flotando, el color del cielo, un pájaro, tus zapatos…
- 4 cosas que sientes en la piel: El aire en la cara, el calor del sol, tu ropa, el suelo bajo los pies, el tacto de algo que puedes tocar… centrarse en estas sensaciones es un oasis mental.
- 3 cosas que oyes: El agua, los pájaros cantando, risas a lo lejos, tus pisadas…
- 2 cosas que hueles: el río, la hierba, tierra mojada, tu perfume…
- 1 cosa que saboreas: Tu saliva, un chicle…
Eso es todo. No es magia. Es entrenar tu cerebro para que no vaya siempre a 1000 revoluciones. Numerosas investigaciones muestran que dirigir la atención a los sentidos ayuda a reducir la activación fisiológica y a recuperar sensación de control en momentos de estrés.
Pruebalo esta semana
Esta semana vamos a bajar una marcha. ¿Como? regalándote 3 minutos de Tajo al día.
Si no puedes ir, practícalo mientras caminas por cualquier otro lugar, céntrate en las sensaciones de ir caminando, en el sol o el aire en tu cara, el color del cielo, en los sonidos que acompañan tu paseo…
Olvídate de ir planeando lo que vas a hacer después, sólo concentrate en lo que ves, en lo que oyes, en las sensaciones, en lo puedas captar con tus sentidos. Sin móvil, sin prisas, solo tú y el entorno. Disfrutandolo. Porque te mererces al menos este momento para ti. Y sólo para ti. Porque tu bienestar importa.



