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Una clave para disfrutar más del verano (aunque no te vayas de vacaciones)
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Es agosto enTalavera. El calor aprieta.

Coges el móvil y empiezas a deslizar el dedo por la pantalla.

  • Playas de agua cristalina.
  • Cenas frente al mar.
  • Atardeceres en la montaña
  • Niños riendo en la piscina.
  • Parejas brindando en una terraza

Fotos de personas que parecen estar viviendo el verano perfecto.

Después bloqueas la pantalla y vuelves a tu realidad. Mañana trabajas. O este año no hay viaje y tus vacaciones consisten en pasear  por los Jardines del Prado cuando el sol empieza a bajar.

Guardas el móvil en el bolsillo. A tu alrededor todo sigue igual. El calor. Las cigarras. La vida. Pero durante unos segundos tienes la sensación de que el verano de los demás  parece un poco mejor que el tuyo.

Una clave para disfrutar más del verano (aunque no te vayas de vacaciones)
Una clave para disfrutar más del verano (aunque no te vayas de vacaciones)

Compararnos con los demás es algo profundamente humano. El psicólogo Leon Festinger explicó hace más de setenta años que las personas tendemos a evaluar cómo nos va comparando nuestra vida con la de quienes nos rodean.  Es un mecanismo natural, una forma de entender el mundo y de situarnos en él. El problema aparece cuando solo vemos la mejor parte de la vida de los demás.

Hoy las redes sociales amplifican ese efecto. Vemos fotografías de unos pocos segundos de felicidad, comparamos un martes cualquiera de nuestra vida con los mejores momentos del verano de otras personas, pero no conocemos el resto de la historia: las discusiones, el cansancio, las preocupaciones o los días en los que no pasa nada especial.

La investigadora Sonja Lyubomirsky, una de las principales referentes de la Psicología Positiva, ha observado que cuando comparamos continuamente nuestra vida con la de otras personas, puede disminuir nuestro bienestar. No necesariamente porque nuestra vida sea peor, sino porque dejamos de mirar lo que sí está ocurriendo para fijarnos sólo en aquello que creemos que nos falta.

Y ahí está la trampa.

Mientras miramos el verano de los demás, el nuestro sigue pasando.

Hoy te propongo un ejercicio que no te llevará más de cinco minutos.

Detente un momento y hazte esta pregunta:

¿Qué cosas buenas están sucediendo estos días?

No busques grandes acontecimientos. Busca tres pequeños momentos: unas cañas con los amigos, ese café tranquilo antes de que empiece el calor, la siesta sin poner el despertador, un helado del Polo Norte, las conversaciones que se alargan en las noches de verano…

Después añade una segunda pregunta:

¿Qué pequeño momento puedo regalarme esta semana para disfrutar un poco más de mi propio verano?

A veces basta con dejar el móvil en el bolsillo y prestar un poco más de atención a lo que ya está ocurriendo. Parar un momento. Respirar profundo. Tomar un helado o escuchar tu canción favorita.

En Talavera no todos vivimos el verano de la misma manera. Y quizá ahí esté parte de su riqueza. Hay quien viaja, quien trabaja, quien descubre un rincón nuevo de la ciudad, quien cumple con una tradición,  y quien simplemente disfruta de una cerveza en una terraza cuando el calor da un respiro.

Porque el mejor verano no es el que recibe más «likes”.Es el que vivimos con suficiente atención como para no perderlo mientras miramos el de los demás 

Eva Chimeno

Psicología Positiva y Bienestar

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