«Talavera suena a Big Band» – Conversación con el director Óscar Iris | TALAVERA SOUND
Desde su creación, la Big Band Talavera se ha convertido en uno de los proyectos musicales más sólidos y reconocibles de la ciudad. Una formación que une generaciones de músicos locales en torno al swing, el jazz y otras músicas de raíz afroamericana, reivindicando que Talavera también puede sonar a gran formato. Conversamos con Óscar Iris —saxofonista y director— para conocer mejor la historia, la filosofía y los nuevos retos de esta agrupación que está haciendo escuela en la comarca.

Cover: Este verano ofrecisteis un gran concierto en el Festival Internacional de Jazz. ¿Cómo lo vivisteis desde el escenario?
Óscar Iris:
Tocar en un festival de esta categoría siempre es único. La plaza estaba llena, el tiempo acompañó —hasta el viento de la prueba de sonido se calmó— y lo pasamos fenomenal. Notamos además que el público disfrutó muchísimo.
¿En qué se ha notado la evolución con respecto a vuestra primera vez en 2023?
En la experiencia y en la cohesión. Aquella vez montamos el repertorio a contrarreloj; ahora veníamos con la mente funcionando desde más atrás y se nota: nos conocemos mejor y todo suena más compacto.
¿Cómo nace una Big Band en Talavera?
Durante años escuché eso de “¿por qué no montamos una Big Band?”. Alguien tenía que dar el paso. A mí este formato me entusiasma desde que quemé —literalmente— mi primer disco de Duke Ellington. No es fácil: no hay muchos músicos especializados y a veces hay que contar con apoyos de fuera, pero conseguimos formar un grupo estable.
¿De cuántos músicos hablamos cuando hablamos de una Big Band?
La plantilla moderna estándar son 17 músicos. A veces somos 18 o 19 si sumas percusión y cantante. También hay formaciones de 13, pero la mayoría de arreglos actuales están pensados para 17.
Una parte del público cuando oye hablar de una Big Band solo piensa en Jazz. ¿Pero no solo se limita a este género musical, verdad?
En festivales viene público muy variado, así que nos gusta abrir estilos: funk, second line, latin, incluso hip hop. En otras ocasiones focalizamos: hicimos un homenaje a Ray Charles y ahora preparamos un programa centrado en Sinatra. Si conoces la música y ves una buena adaptación para Big Band, te quedas.
¿Cómo afrontáis los arreglos para una formación con tantas voces?
Es complejo y lleva mucho tiempo. Yo suelo adaptar y arreglar cuando es necesario, documentándome bien y escuchando versiones. En el concierto con María Aguado, por ejemplo, hice un arreglo específico para la banda.
Dirigir y tocar saxofón a la vez, ¿cómo se compagina?
La dirección pesa más en los ensayos: unificar articulación, compactar el sonido… En el concierto la Big Band necesita pocos gestos; quien manda realmente es la batería —marca por dónde ir— y yo señalo entradas y cierres de solos.
¿Puede la Big Band ser un acceso amable al jazz para nuevos públicos?
Depende del estilo. Hay Big Bands muy cerebrales, como la de Maria Schneider. Para iniciarse, recomendaría la primera mitad del siglo XX: Duke Ellington, Count Basie… Y también bandas sonoras: las reconoces y te acercan a esta sonoridad.
¿Se siente más presión tocando “en casa”?
Es personal. El primer año estuve tan pendiente de todo que apenas disfruté. Esta vez me propuse estar y disfrutar: cuando el público y la banda conectan, recuerdas por qué haces música.
¿Qué echáis en falta en la ciudad y qué estáis aportando?
Continuidad. Tras el festival, el ambiente jazzístico baja mucho y hay pocas salas que programen. Por eso proponemos conciertos durante el año: para mantener puntos de contacto con esta música.
TALAVERA SOUND
La Big Band Talavera no solo representa una formación musical, sino un proyecto colectivo que demuestra el potencial artístico de la ciudad. En cada ensayo, en cada escenario y en cada adaptación, late el esfuerzo de una generación que apuesta por el jazz como forma de encuentro y aprendizaje. Con el impulso de Óscar Iris y el compromiso de sus músicos, Talavera continúa afinando su propia voz: una voz de viento, metal y ritmo que suena a futuro.
Texto: Fernando Rejón – @talaverasound | TALAVERA SOUND

