En 2018 tuve la fortuna de descubrir Rocafort Records, un sello independiente que nació en 2013 de la mano de los primos Iván y Philippe. Más que un simple proyecto discográfico, Rocafort se presentó desde el inicio como una declaración de principios: la misión de rescatar canciones olvidadas, grabaciones que nunca vieron la luz o joyas sepultadas por el tiempo, devolviéndolas al presente con un criterio artístico y una calidad técnica impecables.

Con base de operaciones entre Barcelona y Lausana, el sello se ha especializado en géneros de raíz como el funk, el soul, el R&B, el afrobeat y la música latina. Sus ediciones en vinilo están pensadas para coleccionistas y DJs de todo el mundo que huyen de la estandarización. En un mercado a menudo dominado por la especulación, Rocafort Records ha sabido preservar la ética del trabajo bien hecho y un amor profundo por la cultura musical, poniendo piezas únicas al alcance de quien sepa escucharlas.
Un guardián del groove
Buena parte de ese espíritu se respira al cruzar el umbral de La Ratonera, la tienda donde estas referencias encuentran su hogar natural. Aquí destaca una figura esencial: Chicho, su propietario. Chicho no es un simple vendedor; es un prescriptor cultural, un guardián del groove y el puente necesario entre sellos independientes y una comunidad inquieta que busca algo más que novedades de escaparate. Su cercanía y vasto conocimiento convierten cada visita en una experiencia pedagógica.
En su catálogo brillan hitos como Stone Records, una recopilación de soul-funk sureño en formato 7 pulgadas; Konkolo Orchestra, banda de Zúrich que rinde tributo a maestros como Fela Kuti; o Beat Bronco Organ Trio, proyecto madrileño de soul jazz crudo liderado por el Hammond.
Además, en 2025, el sello dio un paso firme con la creación de Discos Martos, una filial junto al productor Óscar Martos que expande su universo creativo.
Una misma visión
Rocafort Records, La Ratonera y Chicho comparten una visión: cuidar la música y mantener viva una cultura que se construye disco a disco. En tiempos de consumo rápido, estos proyectos nos recuerdan que el vinilo es, ante todo, una forma de entender la vida.


