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Marbella, Mijas, Ronda y Gibraltar: cuatro escapadas para el puente de octubre
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El 12 de octubre cae este año en lunes, así que el puente llega en formato clásico: tres días seguidos, de sábado a lunes, y cuatro para quien pueda estirar el viernes. Suficiente para algo más que una escapada de fin de semana, y justo el margen que pide un viaje al sur.

Andalucía funciona bien en octubre. El calor de agosto ha aflojado, las carreteras costeras vuelven a ser transitables y el Mediterráneo conserva la temperatura del verano unas semanas más. La Costa del Sol, en concreto, vive en esas fechas una versión bastante más tranquila de sí misma.

La propuesta de este reportaje es sencilla: dormir en Marbella los tres días y dedicar cada jornada a un destino distinto. En pocos kilómetros se pasa del Mediterráneo a un pueblo blanco colgado de la montaña, de ahí a la Serranía de Ronda y, si el tiempo da, hasta el Peñón de Gibraltar. Cuatro paisajes, un solo alojamiento y ninguna maleta que deshacer dos veces.

Marbella, Mijas, Ronda y Gibraltar: cuatro escapadas para el puente de octubre

Marbella, el punto de partida

Conviene quitarse el tópico de encima cuanto antes: Marbella no es solo Puerto Banús.

El casco antiguo es un laberinto de calles encaladas que sube hacia los restos de la muralla árabe. Su centro es la Plaza de los Naranjos, del siglo XV, con el ayuntamiento y la ermita de Santiago alrededor y las terrazas ocupando el empedrado. A partir de ahí casi cualquier callejón merece el desvío: macetas azules, fachadas blancas, plazas pequeñas donde de pronto no se oye nada.

Abajo, el paseo marítimo recorre la playa durante kilómetros y enlaza con la Avenida del Mar, el paseo con esculturas de Dalí que baja desde la Alameda hasta la arena. Playas como La Fontanilla o La Venus quedan a pie de centro, así que no hace falta coger el coche para bañarse.

Y está la mesa, que en octubre se disfruta más que en agosto: espetos en los chiringuitos, pescaíto frito y una oferta de restaurantes que ha crecido bastante en los últimos años sin quedarse solo en la parte cara de la ciudad.

Puerto Banús, a unos siete kilómetros, funciona como visita complementaria de una tarde. Pero si el plan es usar Marbella como base, lo interesante es precisamente que hay margen para descubrir la Costa del Sol más allá de sus playas sin cambiar de hotel cada noche.

Marbella, Mijas, Ronda y Gibraltar: cuatro escapadas para el puente de octubre

Mijas Pueblo, el contraste más rápido

De Marbella a Mijas Pueblo hay poco más de media hora de coche, y el cambio de escenario es completo.

Mijas está encaramada en la ladera de la sierra, a unos cuatrocientos metros sobre el nivel del mar, mirando la bahía de Fuengirola. Es un pueblo blanco de manual: casas encaladas, rejas, geranios y calles estrechas que obligan a subir despacio. La diferencia con la costa que se acaba de dejar atrás se nota en la temperatura y en el ruido.

El sitio al que va todo el mundo es el Mirador del Compás, con el litoral entero desplegado abajo. Merecen la pena también la ermita de la Virgen de la Peña, excavada en la roca en el siglo XVI, y la plaza de toros, ovalada en lugar de circular porque el terreno no daba para más.

Lo mejor, en cualquier caso, es reservar la primera hora de la mañana. A media mañana llegan los autobuses y el pueblo cambia de carácter. Dos o tres horas bastan y queda libre toda la tarde para volver al mar.

Ronda: de la costa a la serranía

Si solo hay tiempo para una excursión larga, que sea esta.

La subida forma parte del plan. La A-397 arranca en San Pedro de Alcántara y trepa por la Serranía de Ronda durante algo más de cincuenta kilómetros de curvas continuas, con el mar quedándose atrás y las paredes de caliza tomando el relevo. Se tarda alrededor de una hora, pero es una hora de paisaje, no de autovía. Conviene avisar si alguien del coche se marea.

Arriba espera una de las ciudades más fotografiadas de España, y con motivo. Ronda está partida en dos por el Tajo, una garganta de más de cien metros que salva el Puente Nuevo, terminado a finales del siglo XVIII tras décadas de obra. Verlo desde arriba impresiona; verlo desde abajo, siguiendo el camino que desciende hacia el Mirador de Aldehuela, impresiona bastante más.

Del puente hacia el sur queda La Ciudad, el barrio antiguo: palacios, iglesias, unos baños árabes de los mejor conservados de la península y calles por las que se puede caminar sin rumbo durante un par de horas. Al otro lado, la plaza de toros de la Real Maestranza, de 1785, y la Alameda del Tajo, con su mirador colgado sobre el vacío.

Para quien prefiera mantener Marbella como único alojamiento durante el viaje, existen distintas propuestas entre las mejores excursiones de un día desde Marbella, desde pueblos blancos cercanos hasta recorridos que se adentran en el interior de Andalucía.

Un apunte práctico: los grupos organizados llenan el centro entre las once y las tres. Salir temprano de Marbella, o llegar a media tarde, cambia mucho la experiencia. Y merece la pena comer allí antes de bajar: la serranía tiene buena carne, caza en temporada y vinos propios, con bodegas repartidas alrededor de la ciudad.

Gibraltar, una jornada distinta junto al Estrecho

La cuarta escapada no se parece a ninguna de las anteriores. En menos de una hora desde Marbella se cambia de país, de idioma, de moneda y hasta de tipo de enchufe.

Gibraltar cabe en una jornada. Lo esencial es el Peñón: se sube en teleférico y arriba esperan las vistas sobre la bahía de Algeciras, la cueva de San Miguel, los túneles del Gran Asedio y los macacos, la única población de simios en libertad de Europa, a los que conviene no dar de comer ni acercarles la mochila.

En el extremo sur está Europa Point, con el faro, la mezquita y el Estrecho abriéndose delante. Los días despejados se distingue la costa africana con nitidez, y en octubre suele haber unos cuantos. Abajo, Main Street ofrece esa mezcla improbable de pub británico, tienda libre de impuestos y sol mediterráneo.

La novedad de este año está en el camino. Desde julio de 2026, con la aplicación provisional del tratado entre la Unión Europea y el Reino Unido, se han eliminado los controles rutinarios en el paso terrestre con La Línea de la Concepción y se han trasladado al puerto y al aeropuerto del Peñón. El tránsito por carretera es hoy bastante más fluido de lo que era hasta hace poco. Eso no significa que la frontera haya desaparecido: sigue siendo un territorio distinto, conviene llevar la documentación en regla y comprobar las condiciones vigentes antes de salir.

Cuatro paisajes, una sola maleta

Ahí está la gracia del plan. Marbella pone el Mediterráneo y el ambiente de ciudad; Mijas, el pueblo blanco a media hora; Ronda, la montaña, el vértigo y el patrimonio; Gibraltar, una jornada que no se parece a nada de lo anterior.

No hace falta montar un viaje complicado para que cada día cambie el decorado. Basta con elegir bien la base, madrugar un poco y asumir que en tres días no va a caber todo. Casares, Estepona, Málaga capital o el Caminito del Rey quedarán pendientes, que es más o menos el motivo por el que casi todo el que baja al sur en un puente acaba volviendo.

Y si la idea era escapar del calor y de las colas, octubre ya ha hecho la mitad del trabajo.

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