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Cuando no sabes qué decir: cómo ofrecer apoyo emocional en momentos difíciles
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Las personas afectadas por el incendio del Valle del Tiétar necesitan ayuda material, pero también apoyo emocional. Asi puedes acompañar y apoyar a los afectados.

Durante los últimos días, muchos vecinos de Talavera hemos seguido con preocupación las noticias que llegaban desde el Valle del Tiétar. Hemos visto el avance del incendio, las evacuaciones, la incertidumbre de tantas familias y el enorme trabajo de quienes luchan por controlar el fuego.

Cuando no sabes qué decir: cómo ofrecer apoyo emocional en momentos difíciles

Aunque no todos lo estemos viviendo de la misma manera, es difícil permanecer indiferentes cuando sentimos que el problema está tan cerca. Muchos conocemos a alguien que ha tenido que abandonar su casa, que espera noticias con preocupación o que lleva días ayudando como profesional o como voluntario.

En momentos así solemos preguntarnos qué podemos hacer

Cuando pensamos en ayudar, lo primero que suele venirnos a la cabeza son alimentos, ropa, agua o un lugar donde dormir. Todo eso es imprescindible. Pero hay otra forma de ayuda, también muy necesaria: el apoyo emocional.

El psicólogo clínico George Bonanno, profesor de la Universidad de Columbia y uno de los mayores expertos en resiliencia, lleva décadas investigando cómo las personas afrontan pérdidas, traumas y otras situaciones muy adversas. Sus estudios muestran que la mayoría somos capaces de adaptarnos incluso a experiencias muy difíciles cuando contamos con recursos y, sobre todo, con el apoyo de otras personas. No se trata de evitar el dolor ni de hacer como si nada hubiera pasado, sino de no tener que atravesarlo en soledad.

Algo parecido refleja el Estudio de Harvard sobre el Desarrollo Adulto, dirigido por Robert Waldinger. Después de seguir durante décadas la vida de cientos de personas, sus investigadores llegaron a una conclusión sencilla y poderosa: las relaciones cercanas son uno de los mayores factores de protección para nuestro bienestar, especialmente en los momentos difíciles.

A veces pensamos que para ayudar hay que encontrar las palabras perfectas

 Y  lo que realmente necesita una persona que acaba de vivir una situación tan estresante es sentirse segura, escuchada y comprendida.

Si conoces a alguien afectado por esta situación, estas son algunas formas sencillas de ofrecer apoyo emocional:

  • Empieza por lo básico. Pregunta si necesita agua, comida, un lugar donde descansar o ayuda con alguna gestión. Sentirse seguro es la primera necesidad cuando todo parece incierto.
  • Mantén una presencia tranquila. No hace falta llenar los silencios. Hablar despacio, mirar a la persona con atención y transmitir calma ayuda a que la otra perosna se sienta tranquila.
  • Escucha con atención y sin interrumpir. Muchas personas necesitan contar lo ocurrido varias veces. Es una forma natural de elaborar lo vivido y de reducir poco a poco la intensidad emocional. No intentes cambiar de tema ni buscar soluciones demasiado deprisa. A veces, escuchar ya es una gran ayuda.
  • No minimices lo que está viviendo. Frases como «Podría haber sido peor» o «Al menos…» suelen decirse con buena intención, pero pueden hacer que la otra persona se sienta incomprendida. Es mucho más útil reconocer su dolor: «Siento mucho que estés pasando por esto.»
  • Valida sus emociones: Es completamente normal llorar, sentir miedo, enfadarse, quedarse en silencio o tener dificultades para concentrarse después de una situación tan intensa.
  • Ofrece ayuda concreta. En lugar de decir «Si necesitas algo, avísame», prueba con propuestas específicas: “¿Quieres que recoja a los niños?”, “¿Te llevo algo de ropa?”, “¿Te ayudo con la limpieza” o “¿Te hago la compra?”
  • Respeta el ritmo de cada persona. Hay quien necesita hablar mucho y quien necesita guardar silencio. Ambas formas de afrontar lo ocurrido pueden ser completamente normales.

En la mayoría de las personas, estas reacciones van disminuyendo poco a poco conforme recuperan la sensación de seguridad y la vida vuelve a cierta normalidad. Sin embargo, si el malestar persiste, aumenta con el paso de las semanas o interfiere de forma importante en el día a día, es recomendable buscar ayuda psicológica profesional.

Recuerda

  • Escucha más de lo que hablas.
  • Evita frases como «tienes que ser fuerte».
  • Valida las emociones.
  • Ofrece ayuda concreta.
  • Respeta el ritmo de cada persona.

En momentos como estos no podemos cambiar lo que ha ocurrido. Pero sí podemos hacer que alguien no tenga que afrontarlo solo. A veces, un gesto de apoyo o una mano tendida pueden ser el primer paso para empezar a recuperarse.

Eva Chimeno

Psicología positiva y bienestar

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