
No hace falta viajar a Francia, Alemania o adentrarse en un parque temático para encontrarse frente a un auténtico castillo de cuento. Castilla-La Mancha esconde en la provincia de Cuenca una de las fortalezas más espectaculares de España: el Castillo de Belmonte.
Situado en lo alto del cerro de San Cristóbal, dominando la localidad conquense de Belmonte, su silueta, sus enormes torres y su particular arquitectura hacen que contemplarlo desde la distancia recuerde inevitablemente a esos castillos que aparecen en las películas de Disney.
Pero este no es un decorado. Tiene varios siglos de historia a sus espaldas.
Un espectacular castillo del siglo XV en Castilla-La Mancha
La construcción del Castillo de Belmonte comenzó en 1456 por orden de Juan Pacheco, primer marqués de Villena y uno de los personajes más poderosos de la Castilla del siglo XV.
El resultado fue un impresionante palacio-fortaleza de estilo gótico-mudéjar cuya arquitectura continúa sorprendiendo en la actualidad.
Una de sus principales peculiaridades está en su planta. El conjunto presenta una singular estructura estrellada, con seis torres cilíndricas que contribuyen a crear esa espectacular imagen que convierte al castillo en uno de los monumentos más reconocibles de Castilla-La Mancha.
Y no se construyó únicamente pensando en la defensa. El castillo también debía demostrar el poder y la posición social de quien ordenó levantarlo.
De Juan Pacheco a Eugenia de Montijo
Los muros del Castillo de Belmonte han sido testigos de algunos episodios importantes de la historia de España.
La fortaleza estuvo vinculada a personajes como Juan Pacheco y a los acontecimientos políticos que rodearon la lucha por el trono de Castilla durante el siglo XV. También aparece relacionada con Juana la Beltraneja, figura clave en el conflicto sucesorio que terminó enfrentando a sus partidarios con los de Isabel la Católica.
Siglos después llegaría otro nombre fundamental para entender su conservación: Eugenia de Montijo.
La emperatriz de Francia y esposa de Napoleón III estaba vinculada familiarmente con el castillo y promovió su restauración durante el siglo XIX, recuperando parte del esplendor de la fortaleza.
Un castillo que también conquistó el cine
Su aspecto cinematográfico no ha pasado desapercibido.
Belmonte ha estado estrechamente relacionado con el mundo audiovisual y su castillo se convirtió en escenario de grandes producciones.
Uno de los ejemplos más conocidos es «El Cid», la superproducción estrenada en 1961 y protagonizada por Charlton Heston y Sophia Loren, que utilizó Belmonte como uno de sus escenarios.
Desde entonces, la espectacular imagen de la fortaleza ha seguido despertando el interés de producciones, programas de televisión y visitantes.
Un lugar que parece sacado de un cuento
Aunque el Castillo de Belmonte no fue la fortaleza que inspiró los famosos castillos de Disney, basta observar algunas de sus perspectivas para entender la comparación.
Torreones, murallas, almenas y un espectacular perfil sobre el paisaje manchego convierten este rincón de Cuenca en uno de esos lugares que cuesta creer que tengamos tan cerca.
Además, actualmente el castillo puede visitarse y permite recorrer diferentes espacios para conocer cómo era la vida dentro de una gran fortaleza medieval.
Belmonte completa la experiencia con un casco histórico que conserva buena parte de su pasado, con lugares como la Colegiata de San Bartolomé y diferentes edificios históricos.
Una escapada diferente por Castilla-La Mancha
El Castillo de Belmonte demuestra que Castilla-La Mancha todavía guarda lugares capaces de sorprender incluso a quienes creen conocer bien la región.
Una fortaleza del siglo XV, una peculiar planta estrellada, personajes históricos, emperatrices, batallas por el poder y hasta grandes producciones cinematográficas forman parte de su historia.
Y todo ello en la provincia de Cuenca.
Así que la próxima vez que veas la imagen de un enorme castillo de cuento quizá no tengas que pensar en Disney ni en algún rincón perdido de Europa.
Puede que estés viendo Belmonte.






