El próximo 13 de marzo, Talavera de la Reina acogerá la presentación del libro “13 maleficios que sabotean tu crianza (y algún hechizo para recuperar la conexión)”, de la trabajadora social María Riega, una obra que está generando conversación en diferentes ciudades al abordar un asunto tan incómodo como necesario: la autoridad dentro de la familia. | Gritar no es educar

Hay una escena que se repite en muchos hogares. Una madre que alza la voz. Un padre que pierde la paciencia. Un adolescente que responde dando un portazo. Después llega el silencio… y, casi siempre, la culpa.
No se trata de un episodio aislado. Es una pregunta que muchas familias se hacen en silencio: cómo poner límites a los hijos sin terminar reproduciendo aquello que prometieron no repetir.
En un momento en el que la educación ocupa titulares y debates en Castilla-La Mancha, la autora propone cambiar el foco de la conversación. No mirar al sistema educativo ni a la escuela, sino volver la mirada hacia el hogar.
Según explica Riega, muchas familias viven atrapadas entre dos temores opuestos:
- El miedo a ser demasiado estrictos y el miedo a ser demasiado permisivos. Y en ese equilibrio difícil, asegura, se pierde algo fundamental: la conexión con los hijos.
La herencia invisible que marca la crianza
En ciudades como Talavera de la Reina, donde tradición y cambio conviven a diario, la forma de educar también se mueve entre generaciones.
Por un lado, están quienes crecieron en modelos de crianza basados en una autoridad firme e incuestionable. Por otro, padres y madres actuales que desean hacerlo de forma distinta, aunque muchas veces no saben exactamente cómo.
A esto se suma una nueva generación de hijos e hijas que crecen con más voz, más información y más preguntas, y que ya no aceptan cualquier respuesta.
El libro identifica lo que la autora denomina 13 “maleficios invisibles”: frases heredadas, creencias o automatismos que parecen normales, pero que con el tiempo pueden desgastar la relación entre padres e hijos.
Entre los más comunes aparecen expresiones como:
- “A mí me educaron así y no he salido tan mal”.
- “Quiero que me obedezca ahora mismo”.
- “Si valido sus emociones, pierdo autoridad”.
La reflexión que plantea la obra no busca eliminar los límites en la crianza, sino replantear su significado.
Porque, según defiende Riega, un límite no debería ser un muro que separa, sino una frontera que protege.
El conflicto no es el verdadero problema
Lejos de prometer familias perfectas, la autora habla con naturalidad de los errores cotidianos: gritos, momentos de desbordamiento o discusiones inevitables.
Sin embargo, introduce una idea clave: el vínculo familiar se daña más por la falta de reparación que por el conflicto en sí.
Los hijos, explica, no necesitan padres impecables, sino referentes coherentes capaces de reconocer errores y reparar lo ocurrido.
En ese sentido, sostiene que la autoridad auténtica no se impone con gritos, sino que se sostiene con coherencia y presencia.
Un encuentro para reflexionar sobre la crianza
La presentación del libro será también un espacio de conversación abierta en el que se abordarán cuestiones que muchas familias se plantean hoy:
- cómo ejercer liderazgo en casa sin recurrir al miedo,
- cómo sostener un “no” con calma,
- cómo reparar la relación cuando nos equivocamos,
- y cómo diferenciar respeto de obediencia.
Porque, al final, la cuestión no es únicamente si nuestros hijos obedecen o no.
La verdadera pregunta es otra: si querrán volver a nosotros cuando la vida se complique.
El viernes 13 de marzo a las 18:00 horas, la Biblioteca Municipal José Hierro de Talavera acogerá esta presentación que promete ir más allá de un simple acto literario: una conversación necesaria sobre la huella que dejamos en nuestras familias.

