La salud sexual constituye un componente fundamental del bienestar integral de las personas, y su cuidado no debería suponer una práctica compleja ni estar asociado a estigmas sociales. Desde el ámbito farmacéutico, y en calidad de futuros Técnicos en Farmacia y Parafarmacia, se considera prioritario ofrecer orientaciones prácticas que contribuyan a que la población ejerza su sexualidad de manera responsable, segura e informada.

El acceso a información veraz y actualizada es uno de los pilares de la salud sexual. Ante cualquier consulta relacionada con métodos anticonceptivos, enfermedades de transmisión sexual (ETS) o el uso adecuado de productos sanitarios, la oficina de farmacia se presenta como un entorno accesible, profesional y confidencial, en el que es posible recibir asesoramiento sin necesidad de cita previa. La consulta temprana desempeña un papel clave en la prevención de complicaciones y riesgos para la salud.
El uso correcto del preservativo es una medida esencial dentro de las estrategias de prevención. Se recomienda su utilización en todas las relaciones sexuales con penetración, incluso cuando se emplean otros métodos anticonceptivos, ya que constituye el único método eficaz frente a la transmisión de ETS. Resulta igualmente imprescindible comprobar la fecha de caducidad, garantizar unas condiciones adecuadas de conservación y colocarlo correctamente desde el inicio de la relación sexual.
Otro aspecto relevante es la atención a las señales del propio organismo. Alteraciones en el flujo vaginal, molestias persistentes, dolor, prurito o secreciones anómalas no deben considerarse normales. Ante la aparición de estos signos o síntomas, se aconseja la consulta con un profesional sanitario. Desde la farmacia, es posible ofrecer una primera orientación y, cuando proceda, derivar al paciente al facultativo correspondiente.
Elementos esenciales de una sexualidad saludable
La comunicación interpersonal y el consentimiento informado constituyen elementos esenciales de una sexualidad saludable. Las relaciones sexuales deben basarse en el respeto mutuo, la expresión clara del consentimiento y la capacidad de establecer límites personales, evitando cualquier práctica realizada bajo presión, coerción o malestar.
Asimismo, debe tenerse en cuenta la estrecha relación entre la salud sexual y la salud emocional. Factores como el estrés, la ansiedad o determinadas dificultades personales pueden repercutir de forma significativa en el deseo sexual y en el bienestar general. Solicitar apoyo profesional en estos casos forma parte de una actitud responsable de autocuidado.
Por último, se subraya la importancia de realizar controles médicos periódicos, someterse a pruebas de detección de ETS cuando esté indicado y mantener hábitos de vida saludables. La prevención continúa siendo la herramienta más eficaz para la protección de la salud sexual.
Como estudiantes de Técnico en Farmacia y Parafarmacia, nuestro compromiso es proporcionar una atención cercana, profesional y libre de prejuicios. La farmacia no se limita a la dispensación de productos: también acompaña, orienta y promueve el cuidado integral de la salud. La salud sexual comienza con información rigurosa y se consolida a través de decisiones responsables.
ARTÍCULO REDACTADO POR: Diego González Arroyo, enfermero y profesor de Kapital Inteligente junto a Noelia Verónica, Cristian y Susana, alumnos de primer curso de Técnico de Farmacia.


