El investigador de la Universidad de Castilla-La Mancha (UCLM), Máximo Florín Beltrán, alertó el pasado viernes 9 de octubre, durante una intervención en la Biblioteca José Hierro de Talavera de la Reina, de los posibles riesgos asociados a las plantas de biometano proyectadas en el municipio. Según explicó, estas instalaciones podrían sobrepasar la capacidad del territorio, provocar la circulación de hasta 229 camiones pesados diarios y agravar la contaminación por nitratos de los acuíferos de la zona.
El futuro de las plantas de biometano en Talavera de la Reina vuelve a situarse en el centro del debate ambiental y económico. Un estudio elaborado por Máximo Florín Beltrán, investigador de la Universidad de Castilla-La Mancha (UCLM), cuestiona la sostenibilidad de los cuatro grandes proyectos previstos en el municipio y advierte de sus posibles consecuencias para la salud, las carreteras, la agricultura y los recursos naturales de la comarca.

Bajo el título Límites y Desafíos de la Transición Energética en Talavera de la Reina, el análisis examina las instalaciones de Talavera Bioenergy, Nortben, Cencibel y Montearagón Bioenergy, cuya actividad conjunta supondría el tratamiento de cerca de un millón de toneladas de residuos agropecuarios al año.
El informe pone de manifiesto un importante desequilibrio entre la capacidad de tratamiento proyectada y la cantidad de residuos disponibles en el entorno. También señala posibles efectos sobre la calidad del agua, el tráfico pesado, la salud pública y determinadas actividades económicas tradicionales.
Talavera tendría que importar el 61% de los residuos necesarios para las plantas
Uno de los principales argumentos del estudio se centra en la cantidad de materia prima que necesitarían las instalaciones para funcionar a pleno rendimiento.
Según los cálculos recogidos en el documento, las cuatro plantas de biometano prevén procesar conjuntamente 980.000 toneladas de residuos al año. Sin embargo, Talavera de la Reina genera aproximadamente 491.586 toneladas anuales.
A esta diferencia se añade otra circunstancia: más de 204.000 toneladas de los residuos producidos en el municipio quedarían fuera del proceso por no cumplir los requisitos técnicos exigidos por las instalaciones.
Como consecuencia, las empresas necesitarían incorporar alrededor de 597.920 toneladas anuales procedentes de otros municipios, una cantidad equivalente al 61% de las materias primas previstas.
Esta dependencia del exterior es uno de los aspectos que el investigador considera más preocupantes, ya que cuestiona el planteamiento de economía circular local con el que se presentan estos proyectos.
Hasta 229 camiones pesados diarios por las carreteras de la comarca
El transporte de residuos constituye otro de los puntos destacados en el análisis.
El estudio calcula que la entrada de materias primas y la salida de los materiales resultantes del tratamiento podrían generar un movimiento de 229 camiones pesados al día por las carreteras de Talavera y su entorno.
Este incremento supondría hasta un 6% más de tráfico pesado en los accesos de la autovía A-5, según las estimaciones recogidas en el informe.
Sin embargo, el principal problema no estaría únicamente en las grandes vías de comunicación, sino también en las carreteras secundarias y caminos rurales que tendrían que soportar parte de esos desplazamientos.
El paso continuado de vehículos de gran tonelaje podría acelerar el deterioro del firme en infraestructuras que no están preparadas para una circulación intensiva de estas características.
A ello se sumaría el aumento de emisiones contaminantes asociadas al transporte, especialmente óxidos de nitrógeno (NOx) y partículas en suspensión (PM10), con posibles consecuencias para la calidad del aire.
Los nitratos y los acuíferos, entre las principales preocupaciones ambientales
Uno de los aspectos más relevantes del informe tiene que ver con los residuos que permanecen después del proceso de producción de biogás.

La digestión anaerobia transforma la materia orgánica para obtener energía, pero no elimina la mayor parte del material tratado.
De acuerdo con los datos empleados en el estudio, aproximadamente el 5% se transforma en biogás, mientras que el 95% restante permanece en forma de digestato, un material orgánico que puede utilizarse como fertilizante bajo determinadas condiciones.
El problema surge cuando las cantidades producidas superan la capacidad de los terrenos disponibles para recibirlas de manera adecuada.
Según el análisis, sería necesario disponer de 65.676 hectáreas agrícolas para aplicar legalmente el digestato generado por las cuatro plantas.
Esta superficie equivale al 38,94% del territorio municipal considerado en el informe, es decir, prácticamente cuatro de cada diez hectáreas.
La situación adquiere especial relevancia porque Talavera de la Reina ya está declarada Zona Vulnerable a la Contaminación por Nitratos de las aguas subterráneas.
Por este motivo, el investigador advierte de que una aportación adicional tan elevada de residuos orgánicos podría incrementar la presión sobre los suelos y los acuíferos, especialmente si no se garantiza una gestión compatible con la capacidad de absorción del territorio.
Posibles riesgos para la salud de las poblaciones cercanas
El documento también aborda las consecuencias que pueden tener las plantas de biogás para quienes viven en sus proximidades.
Para ello, recoge investigaciones científicas internacionales que han estudiado la relación entre estas instalaciones y determinados problemas sanitarios.
Según la evidencia recopilada, se han observado asociaciones entre la residencia a distancias inferiores a cinco y diez kilómetros de plantas de biogás y un aumento de las visitas a urgencias por afecciones respiratorias, así como un mayor riesgo de enfisema.
Estas investigaciones también señalan molestias relacionadas con los malos olores y la posible liberación de sulfuro de hidrógeno, un gas que puede generarse durante la descomposición de materia orgánica.
El informe utiliza estos antecedentes para advertir de los riesgos que deberían tenerse en cuenta al evaluar las instalaciones previstas en Talavera.
El impacto económico también preocupa: vivienda, población y sectores tradicionales
Más allá de las consecuencias ambientales, el estudio plantea interrogantes sobre los posibles beneficios económicos de las macroplantas para el municipio.
Entre las cuestiones analizadas figura la evolución de la población en localidades donde ya funcionan instalaciones de estas características.
Como referencia, el documento menciona el caso de Balsa de Ves, en la provincia de Albacete, donde se construyó una planta en 2013. Desde entonces, según los datos recogidos en el análisis, el municipio ha experimentado una pérdida de población cercana al 30%, acompañada de un incremento del desempleo.
Aunque esta coincidencia temporal no demuestra por sí sola que la instalación sea la causa de dichos cambios, el estudio la presenta como un antecedente que merece atención.
Otro de los aspectos examinados es el posible efecto sobre el mercado inmobiliario.
El investigador señala que la proximidad a grandes instalaciones de biogás puede influir negativamente en el valor de las viviendas, con una depreciación que podría ser mayor en los inmuebles situados más cerca de las plantas.
El informe también recoge la preocupación existente en sectores como el vitivinícola y la ganadería tradicional, donde el uso de digestatos y sus posibles consecuencias sobre los terrenos agrícolas están generando rechazo y actuaciones legales.
Estas inquietudes adquieren una importancia particular en las explotaciones vinculadas a productos amparados por denominaciones de origen, donde la conservación de las características del suelo y la calidad de la producción resultan fundamentales.
Antibióticos y microplásticos: otros riesgos asociados al digestato
El estudio dedica igualmente atención a la composición de los materiales resultantes del proceso de biometanización.

Entre los posibles contaminantes presentes en el digestato se encuentran residuos de medicamentos utilizados en la ganadería intensiva, así como bacterias y genes relacionados con la resistencia a los antimicrobianos.
El investigador advierte de que estos elementos pueden persistir después del tratamiento y llegar a los suelos agrícolas cuando el digestato se utiliza como fertilizante.
Su presencia podría provocar alteraciones en los microorganismos del suelo y contribuir a la dispersión ambiental de resistencias a los antibióticos.
A esta preocupación se suma la presencia de microplásticos, especialmente partículas de PVC y polietileno (PE), que pueden incorporarse a los terrenos cultivados.
Según las investigaciones científicas recopiladas en el informe, determinados niveles de contaminación por microplásticos pueden reducir hasta un 20% el rendimiento de las cosechas.
También se advierte de la posible acumulación de sustancias químicas asociadas a estos materiales, como el bisfenol A y los ftalatos, en la cadena alimentaria.
El estudio propone alternativas a las grandes plantas de biometano
Ante los riesgos identificados, el informe reclama una evaluación conjunta de los efectos que podrían generar las cuatro instalaciones.
El investigador considera necesario analizar no solo las consecuencias individuales de cada proyecto, sino también el impacto acumulativo de todas las plantas sobre un mismo territorio.
Entre las opciones planteadas figura la denominada Alternativa 0, que consistiría en no ejecutar los macroproyectos previstos.
Otra posibilidad sería apostar por plantas de menor tamaño, cuya capacidad de tratamiento estuviera vinculada a los residuos realmente generados en su entorno inmediato.
El estudio también señala la agricultura regenerativa como una vía de desarrollo para Talavera y su comarca.
Este modelo propone aprovechar los residuos orgánicos de manera equilibrada en los lugares donde se producen, favorecer la conservación de los suelos y proteger los recursos hídricos.
Asimismo, plantea impulsar actividades agrícolas de mayor valor añadido y potenciar el turismo verde y gastronómico como oportunidades para fortalecer la economía local.
El futuro del biometano en Talavera, un debate sobre el modelo de desarrollo
La implantación de las cuatro macroplantas abre un debate que va más allá de la producción de energía renovable.
El informe de Máximo Florín Beltrán plantea una cuestión fundamental: hasta qué punto puede asumir Talavera de la Reina la actividad de estas instalaciones sin comprometer sus recursos naturales, sus infraestructuras y sus actividades económicas tradicionales.
La transición energética y la reducción de emisiones constituyen los argumentos principales que respaldan el desarrollo del biometano. Sin embargo, el estudio insiste en que estos objetivos deben valorarse junto a las características y limitaciones de cada territorio.
La disponibilidad real de residuos, la protección de los acuíferos, el transporte de materiales y la gestión del digestato aparecen así como elementos decisivos a la hora de determinar la viabilidad ambiental de los proyectos.
El análisis sitúa sobre la mesa la necesidad de estudiar sus efectos de forma conjunta y valorar alternativas que permitan avanzar hacia un modelo energético compatible con la realidad agrícola, ambiental y social de Talavera de la Reina y su comarca.





