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jueves, mayo 30, 2024
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Sin princesas ni dragones: explora la historia de nuestra tierra a través de las piedras de estos 5 castillos

Te recomendamos cinco castillos para visitar muy cerca de Talavera. No podemos asegurarte fenómenos paranormales o personajes de otros tiempos que puedas descubrir durante tu visita. Lo que sí te podemos asegurar es que quedarás impresionado/a por sus imponentes construcciones que albergan la historia de nuestros antepasados.

Ésta es nuestra selección de castillos cerca de Talavera:

|1| Castillo de Malpica de Tajo

El castillo de Malpica de Tajo es uno de los mejor conservados de España (Foto: Asociación española de Amigos de los Castillos)

A 30 minutos de Talavera, este castillo árabe se refleja pintorescamente en las aguas del río Tajo. Aunque es propiedad privada, su imagen es digna de un cuento.

El Castillo de Malpica de Tajo, majestuoso y relevante, se erige como la joya arquitectónica preeminente de la localidad que lleva su nombre. Estratégicamente ubicado en la margen izquierda del río Tajo, el cual le brinda un foso natural en uno de sus lados, este castillo se alza con imponencia, resguardado por una barbacana o muralla almenada completa. Su legado se remonta al siglo X, siendo construido sobre los cimientos de una antigua fortaleza árabe, y su presencia en la historia es conocida desde el año 1307, cuando los Gómez de Toledo se convirtieron en sus dueños.

Con una arquitectura mudéjar de planta cuadrada, destaca por sus torres macizas, también cuadradas en las esquinas. La torre del homenaje, ubicada en el lado suroeste, se erige como la única que sirve de vivienda, exhibiendo arcos de herradura apuntados de ladrillo, característicos del estilo mudéjar del siglo XIV. Rodeado por un foso en tres de sus lados y el cuarto resguardado por el río Tajo, fortalecido con contramuros, su construcción predominante de ladrillo relleno de tierra apisonada le confiere una robustez excepcional.

Las torres y murallas, rematadas por almenas cuadrangulares, ostentan dos matacanes en la torre principal, proporcionando un refugio estratégico durante asedios. En su interior, un patio cuadrado alberga tres arcos rebajados de ladrillo renacentista, remodelados en el siglo XVII. Justo bajo la torre del homenaje, una capilla con bóveda octogonal, revestida de cerámica mudéjar, testimonia la influencia de diversas épocas y estilos.

Este bastión ha experimentado restauraciones en los siglos XIX y XX, siendo el mejor conservado de los castillos toledanos de propiedad privada. La historia del Castillo de Malpica de Tajo se entrelaza con prominentes figuras como D. Diego López de Toledo, alcalde de Toledo, quien lo recibió como donación del rey D. Pedro I de Castilla en el siglo XIV.

Actualmente, el castillo, en perfecto estado de conservación, sirve como residencia de los Duques de Arión, manteniéndose exquisitamente amueblado con toques románticos, como las ventanas de herradura. Adyacente al castillo, un conjunto de dependencias agrícolas del siglo XIX, construidas con ladrillo toledano, añaden un componente histórico adicional, desde almacenes de grano hasta almazaras y cuadras.

|2| Castillo de Oropesa

El Castillo de Oropesa alberga en abril sus famosas jornadas medievales (Foto: 20Minutos)

A 37 km de Talavera, este castillo árabe del siglo XII-XIII cautiva con su dualidad: el antiguo castillo y el Palacio de los Álvarez de Toledo.

Ubicado majestuosamente en el lado norte de la pintoresca villa de Oropesa, en el extremo occidental de la provincia de Toledo, el Castillo de Oropesa es una construcción que abarca dos edificaciones significativas: el «castillo viejo» o «patio musulmán», que se remonta a los siglos XII y XIII, y el «castillo nuevo», datado en los siglos XIV y XV. Estos dos componentes, adosados el uno al otro, narran la rica historia de dos épocas medievales sucesivas: la musulmana y la cristiana.

El «patio musulmán», remanente de la influencia musulmana, resplandece con la herencia arquitectónica de los siglos XII y XIII. En contraste, el «castillo nuevo» refleja la transición hacia la era cristiana en los siglos XIV y XV. Juntos, estos edificios son testigos mudos de la evolución cultural y social que ha marcado el devenir de la familia de los Álvarez de Toledo y el Condado del Señorío de Oropesa.

En la Edad Media, el Castillo de Oropesa desempeñó un papel crucial al albergar a la familia Álvarez de Toledo y al Condado de Oropesa, que respaldó a Juana la Beltraneja en su lucha por el trono de Castilla contra Isabel la Católica. La fortaleza se erigió como un bastión de resistencia en el extremo occidental de la Meseta Sur, destacando su importancia estratégica en la historia.

En la época Moderna, el Castillo continuó siendo un escenario de resistencia, aliándose con Juan de Padilla en la Guerra de las Comunidades de Castilla contra las tropas del rey Carlos V. Esta vez, el edificio se erigió como un centro de oposición frente al poder real, subrayando su papel en los acontecimientos históricos cruciales.

La transición a la época Contemporánea marcó un cambio en la propiedad del Castillo de Oropesa. A principios del siglo XIX, con la extinción del mayorazgo de los Álvarez de Toledo, el señorío pasó a depender de la villa de Oropesa y, posteriormente, de los Duques de Frías. Tras la Guerra de la Independencia y la supresión de los privilegios señoriales en 1812, los Duques de Frías vendieron la propiedad al Ayuntamiento de Oropesa.

Finalmente, en un capítulo más reciente de su historia, el Castillo de Oropesa fue adquirido por el Estado Español. Reconocido por su valor histórico y arquitectónico, fue declarado Monumento-Artístico en 1923, Monumento Nacional en 1926 y, en 1966, transformado en el distinguido Parador Nacional de Turismo, asegurando su preservación y ofreciendo a los visitantes una ventana a la rica historia que encierra cada piedra de sus imponentes muros.

Puedes visitarlo por solo 3€/persona y durante las jornadas medievales en abril.

|3| Castillo de Escalona

El Castillo de Escalona es uno de los monumentos más fotografiados de la zona (Foto: Spain.info)

A 62 km de Talavera, este palacio mudéjar comparte sus orígenes desde la época romana hasta la ocupación por Alfonso VI en el siglo XII.

El Castillo de Escalona, con su imponente presencia, emerge como un testigo silente de las diversas eras que han moldeado su esencia a lo largo de los siglos. Inicialmente concebido como una fortaleza romana, su historia se entreteje con las tramas de la ocupación musulmana y la posterior toma por parte de Alfonso VI de Castilla. Este bastión medieval desempeñó un papel crucial en la defensa contra los embates de los almorávides y almohades en los años 1131, 1137 y 1196, marcando capítulos decisivos en su existencia.

Las páginas de la historia también narran el protagonismo del Castillo de Escalona en los enfrentamientos entre los seguidores de Isabel la Católica y los partidarios de Juana la Beltraneja a finales del siglo XV, simbolizando el cierre de una época trascendental: la Edad Media, que dejó una impronta indeleble en el municipio de Escalona.

Durante la Guerra de la Independencia, el mariscal Suchet, con estrategias implacables, bombardeó el castillo, desencadenando su inevitable deterioro. Sin embargo, a finales del siglo XX, el destino del Castillo de Escalona tomó un giro inesperado. La dedicación de Dª Victoria González Choren, una particular apasionada por la historia, impulsó la adquisición y restauración del edificio, preservando así la esencia de este tesoro histórico y permitiendo la habitabilidad de algunas de sus áreas, un acto heroico que salvó al castillo de la devastación total.

Ubicado estratégicamente sobre una meseta que se eleva majestuosamente junto al río Alberche, entre las provincias de Ávila y Toledo, el Castillo de Escalona se compone de dos elementos distintivos: la fortaleza y un extenso palacio mudéjar. Su enclave interior revela dos facetas claramente diferenciadas: la Plaza de Armas, rodeada por la fortaleza, y el Palacio, de estructura cuadrada, ubicado hacia el sur, separados por el noble Patio del Honor.

La torre del homenaje del palacio emerge como la joya arquitectónica más destacada de todo el conjunto. Con una planta cuadrada que se eleva majestuosamente hasta los 22 metros de altura, está cerrada por un rastrillo y buharda. Esta torre, robusta y imponente, presenta una estructura intrincada con diversos pisos y un sistema de accesos desafiante que convertía la entrada al recinto en una tarea ardua. Sus muros, apenas perforados por vanos, están rematados por almenas defensivas, añadiendo un toque de impenetrabilidad a su diseño.

El Castillo de Escalona, ahora restaurado y revitalizado, continúa su legado como centinela histórico en la encrucijada de las épocas, brindando a los visitantes una ventana al pasado mientras se erige como un faro de resistencia frente al implacable paso del tiempo.

Lamentablemente solo se puede visitar el exterior.

|4| Castillo de San Servando

El Castillo de San Servando es un lugar donde la historia se mezcla con una imponente vegetación (Foto: Asociación española de Amigos de los Castillos)

El Castillo de San Servando, majestuosamente asentado en el cerro que lleva su nombre, se erige como un guardián silencioso en la margen izquierda del río Tajo, en las proximidades del imponente Puente de Alcántara.

Su legado se entrelaza con la trama de la historia, con vestigios materiales que sugieren una construcción de época islámica, posiblemente vinculada a la inexpugnable fortaleza toledana, aclamada en las crónicas islámicas, y al papel estratégico del Puente de Alcántara. La metamorfosis del castillo comenzó poco después de que Alfonso VI tomara Toledo a los musulmanes en 1088. En este lugar, frente al puente, eligió erigir un monasterio, dedicándolo a los Santos San Servando y Germando, otorgándole así su nombre actual. A lo largo del tiempo, pasó por diversas manos, desde la Catedral hasta la Alcaldía de Toledo, hasta que el Estado lo adquirió en 1874 debido a su estado de abandono, declarándolo monumento nacional.

No obstante, el Castillo de San Servando no escapó de las garras del deterioro y el abandono, perpetuándose en esa condición hasta 1945. En ese año, se emprendió una ambiciosa reconstrucción que respetó meticulosamente su trazado original. Aprovechando el perímetro exterior que aún se mantenía en pie, identificado con la edificación erigida a finales del siglo XIV, se erigió de nueva planta todo su interior. El resultado fue un renacimiento que preservó la esencia del castillo y que, paradójicamente, lo transformó en una residencia universitaria y albergue.

La estructura del castillo, compuesta por mampostería y una coronación de ladrillo rojo en torres y muros del costado meridional, se erige con una planta rectangular, orientada de sur a norte. Sus esquinas albergan torres circulares, destacando una por su imponente envergadura, y otra torre intermedia en el lado sur. Las torres conservan sus matacanes de ladrillo sobre ondulados mensulones de piedra, adornados con arcos lobulados en el frente.

La puerta principal, inicialmente situada en una torre del homenaje en la fachada norte, reminiscente de la gran torre albarrana de la Almofala y la Puerta del Sol, ha experimentado una transformación en la actualidad. Ahora, se abre en la fachada este, marcando la entrada a la residencia universitaria, donde antiguos muros resuenan con la vitalidad de una nueva era de aprendizaje y convivencia.

Este castillo mudéjar del siglo XI es ahora un albergue juvenil. Acceso gratuito a sus jardines y miradores con vistas espectaculares.

|5| Alcázar de Toledo

Desde el Alcázar de Toledo se puede divisar toda la ciudad imperial

Emblemática fortaleza en la cima de Toledo, construida por Carlos V. Aunque no es un castillo en sí, su presencia es imponente. Hoy sede del Gobierno Militar y hogar del Museo del Ejército.

Erguido majestuosamente en la cúspide de la ciudad de Toledo, el Alcázar se erige como una fortificación imponente sobre rocas, testigo silente de los giros de la historia. Su nombre, derivado del árabe «Al Qasar», que significa «fortaleza», refleja la herencia árabe de esta imponente estructura.

Las indagaciones históricas revelan que en los albores de nuestra era, durante la época romana, existía un recinto amurallado que partía desde una construcción defensiva en la cima de Toledo, extendiéndose en línea recta hacia Zocodover y el Miradero, para luego volver a unirse al Puente de Alcántara. En la época visigoda, el rey Leovigildo estableció en las proximidades del Alcázar las «residencias regias».

En la etapa musulmana, el Alcázar se transformó en una fortaleza árabe, una alcazaba, destinada a ser la residencia del cadí, construida por orden de Abderramán III en 932 d.C. Sin embargo, la historia del Alcázar dio un giro crucial en 1085 cuando Alfonso VI reconquistó Toledo y ordenó la construcción de un nuevo Alcázar sobre la estructura existente. Alfonso X el Sabio también contribuyó con mejoras al edificio en el siglo XIII. Durante el siglo XIV, el Alcázar sirvió como refugio para Dª María de Padilla y los leales caballeros toledanos en la lucha contra D. Enrique de Trastámara.

En 1535, bajo el mandato de Carlos I, se emprendió una transformación significativa del Alcázar, llevada a cabo por los arquitectos Alonso de Covarrubias, Francisco de Villalpando y Juan de Herrera. Esta remodelación marcó la transición del edificio de su función defensiva a una residencia real y sede de gobierno. Durante la Guerra Civil Española en 1936, el Alcázar fue utilizado como un punto defensivo crucial por el coronel José Moscardó.

La apariencia actual del Alcázar es el resultado de la reconstrucción posterior a la Guerra Civil. Se presenta como un palacio renacentista de generosas dimensiones, con una planta rectangular de 60 metros de lado y torres en cada esquina que alcanzan aproximadamente 59 metros de altura, destacando sobre las fachadas. Construido principalmente en piedra, el edificio exhibe una elegante fachada sur con entrepaños de ladrillo. En su interior, un patio central con galerías, columnas de capiteles corintios y arcos de medio punto forma la estructura, albergando actualmente el Gobierno Militar de Toledo, una sección del Museo del Ejército y, en su piso superior, la Biblioteca Regional de Castilla-La Mancha. El Alcázar persiste como un emblema arquitectónico que rinde homenaje a la historia militar y real de Toledo

Esta selección ofrece solo un vistazo a la riqueza histórica, cultural y arquitectónica de la provincia de Toledo, invitando a los visitantes a explorar cada rincón y descubrir la fascinante narrativa que estas piedras ancestrales guardan.

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