Con la llegada del calor y la apertura de las piscinas municipales y privadas, los talaveranos buscan refrescarse y disfrutar del verano. Sin embargo, además de combatir las altas temperaturas, es fundamental seguir una serie de recomendaciones para garantizar un baño seguro y prevenir posibles problemas de salud.

Ducharse antes y después del baño, una medida imprescindible
Uno de los hábitos más importantes antes de entrar en el agua es ducharse. Esta sencilla acción ayuda a eliminar gérmenes, restos de cremas solares, cabellos y otras partículas que pueden contaminar el agua de la piscina.
Asimismo, también es aconsejable ducharse al salir del agua, ya que las piscinas están tratadas con productos químicos que pueden resecar la piel. Además, este gesto contribuye a eliminar posibles agentes infecciosos que no hayan sido neutralizados por el cloro.
El uso de chanclas ayuda a prevenir infecciones
Para evitar infecciones en los pies, especialmente hongos, se recomienda utilizar siempre zapatillas o chanclas de goma tanto en las zonas de baño como en vestuarios y duchas.
Del mismo modo, resulta esencial secarse cuidadosamente después del baño, prestando especial atención a los espacios entre los dedos de los pies.
Evitar tragar agua de la piscina
Los expertos recuerdan que no se debe ingerir agua de la piscina. Los productos químicos empleados para el mantenimiento y desinfección del agua pueden provocar molestias y afecciones gastrointestinales.
Precaución para evitar caídas y accidentes
Las superficies mojadas alrededor de las piscinas pueden resultar especialmente resbaladizas. Por ello, es importante no correr por el recinto, especialmente en el borde de la piscina.
También se deben evitar juegos peligrosos dentro del agua, como empujones o aguadillas, así como informar a los más pequeños sobre las zonas de mayor y menor profundidad para prevenir zambullidas de riesgo.
Cuidado con el corte de digestión o hidrocución
Antes de entrar en el agua es recomendable respetar el tiempo de digestión, aproximadamente dos horas después de las comidas, para reducir el riesgo de sufrir una hidrocución, popularmente conocida como «corte de digestión».
Este problema no solo puede producirse durante la digestión, sino también tras una exposición prolongada al sol, después de realizar un esfuerzo físico intenso o cuando existe una sudoración excesiva.
Por este motivo, se aconseja no introducirse de forma brusca en el agua. Lo más recomendable es que el cuerpo se adapte progresivamente a la temperatura, mojándose previamente la nuca y las extremidades.
Síntomas de una hidrocución
Cuando una persona sufre un corte de digestión puede presentar síntomas como:
- Sensación de mareo.
- Malestar general.
- Náuseas y vómitos.
- Sudoración excesiva.
- Palidez.
En los casos más graves, el pulso puede debilitarse, producirse una importante bajada de tensión arterial e incluso una pérdida de conocimiento.
Ante cualquiera de estas situaciones, es fundamental acudir de inmediato a un servicio de Urgencias o llamar al teléfono de emergencias 112.
Mantenerse hidratado, clave durante el verano
Por último, los especialistas insisten en la importancia de mantenerse hidratado durante toda la jornada. Tanto el calor como la práctica de ejercicio o los juegos acuáticos favorecen la pérdida de líquidos, por lo que se recomienda beber agua con frecuencia, incluso aunque no se tenga sensación de sed.
Recuerda: no entres de golpe en el agua. Antes de comenzar el baño, moja siempre la nuca y las extremidades para que el organismo se adapte gradualmente a la temperatura y evitar así posibles complicaciones.


