El Puente Romano de Talavera, está camino de convertirse en el nuevo AVE de Talavera. Hace dos años pudimos ver cómo tras unas constantes lluvias y un río bravo se vinieron abajo algunos de sus arcos. Como hoy día, todos somos reporteros con nuestros teléfonos móviles, se grabaron las imágenes de tan infame momento. El documento comenzó a rodar rápidamente por las redes y salió de Talavera para convertirse en un fenómeno incluso, internacional.
En veinticuatro horas los políticos regionales y nacionales aterrizaron en Talavera. Page prometió literalmente dar todo su apoyo económico para la recuperación del puente romano y el Ministro de Cultura, no solo dijo que se recuperarían los espacios destruidos sino el puente en su integridad. Efectivamente a las pocas semanas, técnicos de Cultura visitaron el puente y unos meses después buzos que estudiaron bajo la superficie los daños ocasionados. El Ministerio se comprometió a presentar en enero de 2026 el proyecto y comenzar a realizarlo a lo largo de ese mismo año.
Pues bien, de pronto el Ministro Urtasun, mientras una noche veía “La Revuelta” se debió dar cuenta que en Talavera no gobiernan los suyos, y que al fin y al cabo tampoco son tantos votos para los intereses de su jefe y decidió aparcarlo. Incumpliendo su promesa no hay nada, absolutamente nada sobre el Puente Romano. De nuevo Talavera vuelve a ser marginada, en este caso por el Ministerio de Cultura de Pedro Sánchez. Mientras tanto los vecinos de los barrios del Paredón y San Antonio tendrán que cruzar por el estrecho paso del puente Reina Sofía o esperar el autobús.
Nuestra seña de identidad seguirá en remiendos y esperando trámites administrativos a las órdenes de un gobierno que agoniza ante las miradas cómplices de sus cómplices locales.

JAVIER GIL





