Recibir una llamada de un número desconocido genera cada vez más desconfianza. El aumento del spam y las estafas telefónicas lleva a muchas personas a rechazar cualquier comunicación que no aparezca en su agenda.
Sin embargo, no todas las llamadas desconocidas son fraudulentas. Puede tratarse de una cita médica, una empresa, un servicio de reparto o una gestión importante.
Para distinguirlas, la Policía Nacional recomienda aplicar el método LAP. Se trata de tres comprobaciones sencillas antes de facilitar cualquier información: localización, autor y propósito.

La L indica la localización de la llamada
El primer paso consiste en revisar desde dónde llaman. Para ello, hay que observar el prefijo que aparece en la pantalla.
Si el número procede de otro país y no estamos esperando ninguna comunicación internacional, lo más prudente es no responder. También conviene desconfiar de numeraciones extrañas o demasiado largas.
Un prefijo español no garantiza que la llamada sea segura. Los delincuentes pueden utilizar técnicas para ocultar o suplantar el número real.

La A sirve para comprobar el autor
El segundo paso es identificar a la persona que se encuentra al otro lado del teléfono.
Si afirma llamar desde un banco, una compañía o una administración, debemos comprobar que esa comunicación tiene sentido. También podemos pedir información concreta que permita verificar su identidad.
La precaución debe mantenerse aunque la persona diga ser un familiar o conocido. Las técnicas de suplantación se han perfeccionado y pueden incluir voces generadas mediante inteligencia artificial.
Ante cualquier duda, la mejor opción es colgar y llamar directamente al teléfono oficial de la entidad o persona.

La P permite descubrir el propósito
El último paso consiste en analizar qué quiere conseguir quien llama.
Hay que desconfiar si solicita datos personales, claves, contraseñas, códigos recibidos por SMS, números de tarjeta o transferencias de dinero. También es una señal de alarma que intente provocar miedo o exija actuar con urgencia.
Los estafadores suelen utilizar amenazas, supuestos bloqueos de cuentas, multas pendientes o premios inesperados. Su objetivo es evitar que la víctima tenga tiempo para pensar.
En estas situaciones, se recomienda colgar inmediatamente y bloquear el número. Nunca se debe confirmar información bancaria o facilitar códigos de seguridad.

Responder no significa caer en una estafa
Contestar una llamada desconocida no implica automáticamente que el teléfono haya sido hackeado. El peligro aparece cuando se siguen instrucciones sospechosas o se comparte información privada.
El método LAP permite mantener la calma y analizar cada llamada. Basta con recordar tres preguntas: ¿desde dónde llaman?, ¿quién llama? y ¿para qué llama?
Si las respuestas no resultan claras, lo más seguro es finalizar la conversación y realizar las comprobaciones por canales oficiales.






