Entrevistamos a: Carlos Maldonado, Chef talaverano de Raíces

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ENTREVISTAMOS A… CARLOS MALDONADO


Durante este mes, distintas organizaciones de la salud, moda, gastronomía y demás hacen eventos especiales, menús o productos para apoyar a las mujeres en su lucha contra el cáncer de mama e informan a la población sobre la importancia de las acciones para su detección oportuna. El chef talaverano Carlos Maldonado ha querido colaborar con Cover en este número dedicado al movimiento rosa de la lucha contra el cáncer de mama y lo ha hecho desde su restaurante Raíces de Talavera de la Reina, desde nos ha preparado un menú en rosa, además de chivarnos su día a día, sus proyectos.

¿Qué plato ha preparado para contribuir a dar visibilidad a la lucha contra el cáncer de mama desde la gastronomía?

Corvina salvaje con tendones guisados en su propia leche con remolacha para darle un color rosa. Hemos propuesto un pescado a la plancha, metiendo un guiso de tendones y todo lo de alrededor son verduras, como zanahoria amarilla, cale, aguacate, huevas de truca y un aire de leche.

¿Qué consejos daría a quienes estén en tratamiento o para después del cáncer?

Aunque no soy especialista en este tema, les recomendaría lo mismo que cualquier persona que quiera llevar una alimentación más sana. Nos hemos metido una vorágine tan grande que comemos mal, comida rápida, prefabricada, quintas gamas y productos con cierta elaboración. Una dieta equilibrada no quiere decir que comamos solamente lechuga o verduras, eso no es saludable, no hay que confundir términos.

¿Entonces?

Dos o tres veces por semana alguna legumbre en diferentes formatos, en ensalada, en guiso o en puré, comer carne roja una a vez a la semana, carnes blancas, pescado dos o tres veces a la semana. Una dieta equilibrada no quiere decir que comamos verde toda la semana, sino que lo hagamos con cabeza, comamos un buen producto y trabajado en casa. Se tarda muy poco en hacer un pescado a la plancha o un filete de pavo con una ensalada. Cosas normales y comer bien, saludable. No hay que comerse la cabeza.

¿Cuál es su mensaje para quienes luchan contra la enfermedad?

Mucha fuerza, ilusión, una sonrisa cada mañana para quienes luchan contra el cáncer, que sea una sola etapa que pasa y luego todo fluye, adelante siempre.

¿Qué es lo que no cocinaría nunca?

Yo lo cocinaría todo –ríe-, no tengo ningún producto que diga “a ti no”,  lo único que me da rabia en la cocina es pelar ajos, los tengo una manía, me cuesta muchísimo, hay gente que se entretiene en hacerlo pero yo me estreso mucho.

¿Sigue teniendo los mismos seguidores en redes sociales que cuando salió de Masterchef?

Incluso más, cada vez más, y lo bueno es que el haber conseguido tener mi restaurante, Raíces, ante los ojos de un profesional ya eres algo más, eso es lo bueno de esto, no eres solo el que salió en un programa de la tele. Ya pueden venir al restaurante, ver lo que hacemos y juzgar si solo somos una imagen o si gusta lo que hacemos.

Hablando de su restaurante, dos años al frente del mismo, unos 20.000 comensales en ese tiempo, ¿tendrá muchas anécdotas?

Aquí cada puñetero día es una puñetera anécdota. En el momento puede que no te haga mucha gracia pero cuando lo ves con perspectiva, dices “madre mía”.  Hay muchísimas, sobre todo al principio que era mucho descontrol, con un libro de reservas que llevaba mal. Una vez que llegó una familia de Madrid, porque nuestra clientela viene principalmente de allí, y había perdido la reserva porque no lo había apuntado. Estábamos llenos, así que decidí meterlos a comer en la cocina. Fue algo espectacular. Luego han vuelto a venir.

¿Alguien que no se ha ido contento?

Claro, no gustamos a todo el mundo y no lo pretendemos. Querer gustar a todo el mundo es una equivocación. Tenemos una forma de cocinar, un concepto, y tenemos que ser fiel a eso. A unos les gustará y a otros no, eso es lo bonito de este trabajo, que llegas a un cierto público y necesitamos crítica. El que viene, lo hace porque viene buscando eso. Mi padre tiene una forma de comer diferente y viene a Raíces y todo le parece raro, “¡Uy este sabor!, que si a qué sabe”, y entonces pienso que lo estoy haciendo bien –ríe-.

Ha sabido combinar su proyecto personal, que es Raíces, con la televisión.

No es mérito propio, eso lo pone la gente. Uno está donde está porque la gente lo pone ahí, todo depende de las audiencias. Hay quienes son muy profesionales en la cocina pero no están en la tele porque no enganchan.

¿Y de cara a la televisión? ¿Habrá proyectos nuevos?

Siempre es bonito tener proyectos audiovisuales nuevos, o de restauración. Me pone mucho el pisar terreno desconocido, la tensión de no saber lo que ocurrirá, del qué puede pasar. Me encanta peligrar, salir de la monotonía, cuando creo que está todo resuelto, empiezan los problemas porque me relajo y todo pasa por delante. Me encantaría tener un programa propio, aunque encontrar un concepto nuevo de programa de cocina es difícil porque están muy trillados. Tiene que tener cocina, pero también su parte de show.

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