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Detectan bacterias resistentes a antibióticos en el tramo medio del río Tajo
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Un estudio científico publicado en la revista Environmental Research ha puesto el foco en el estado del agua del río Tajo. La investigación revela una presencia extendida y continuada de bacterias resistentes a antibióticos y de genes relacionados con esta resistencia en el curso medio del río, una cuestión que abre un nuevo frente de preocupación ambiental y sanitaria.

Detectan bacterias resistentes a antibióticos en el tramo medio del río Tajo
Detectan bacterias resistentes a antibióticos en el tramo medio del río Tajo | Foto Vía catedradeltajo.es

El trabajo ha sido desarrollado por un equipo investigador de la Universidad de Castilla-La Mancha, UCLM, y supone la primera evaluación completa de estas características realizada en este tramo del Tajo.

Bacterias resistentes en todos los puntos analizados

La investigación analizó 19 puntos de muestreo distribuidos a lo largo de 300 kilómetros del tramo medio del río Tajo, incluyendo espacios protegidos pertenecientes a la Red Natura 2000.

Las muestras fueron recogidas cada tres meses, entre el verano de 2022 y la primavera de 2023. En todos los puntos estudiados se localizaron microorganismos resistentes a diferentes antibióticos de uso frecuente, entre ellos la ampicilina y el sulfametoxazol.

Además, el estudio detectó genes capaces de favorecer la transmisión de esa resistencia entre bacterias. Este dato resulta especialmente importante porque no solo refleja una contaminación biológica ya existente, sino también la presencia de mecanismos que pueden ayudar a que esa resistencia se propague en el entorno natural.

Qué es la resistencia antimicrobiana

La resistencia antimicrobiana se produce cuando determinados microorganismos desarrollan la capacidad de sobrevivir a medicamentos diseñados para eliminarlos. Cuando esta resistencia se extiende, infecciones que antes podían tratarse con relativa facilidad pueden convertirse en problemas mucho más complejos.

La Organización Mundial de la Salud considera la resistencia antimicrobiana como uno de los grandes desafíos actuales para la salud pública mundial, ya que se relaciona con cientos de miles de muertes cada año.

El Tajo, una vía natural de transmisión

El río Tajo no permanece al margen de este fenómeno. Los ríos pueden funcionar como corredores de transmisión de bacterias resistentes, especialmente en territorios sometidos a una fuerte presión urbana, agrícola e industrial.

Esta situación resulta especialmente relevante en la cuenca del Tajo, donde conviven usos urbanos, agrícolas, ganaderos e industriales a lo largo de su recorrido.

El estudio también detectó niveles elevados de bacterias totales y coliformes, indicadores utilizados habitualmente para señalar contaminación fecal. Los resultados variaron en función de la estación del año. Durante el invierno, el aumento del caudal favoreció la dilución del agua y redujo la carga bacteriana. En primavera, en cambio, se registraron los valores más altos de genes de resistencia.

Una cuestión de salud humana, animal y ambiental

El enfoque del estudio se enmarca dentro del concepto One Health, una perspectiva que entiende la salud humana, la salud animal y la salud ambiental como partes conectadas de un mismo sistema.

Desde este punto de vista, vigilar lo que ocurre en los ríos no solo tiene que ver con la protección del medio ambiente, sino también con la prevención sanitaria. Los resultados del trabajo refuerzan la necesidad de implantar sistemas de vigilancia ambiental más completos, capaces de incorporar la resistencia antimicrobiana como un indicador más del estado de los ecosistemas fluviales.

Investigación impulsada por la Cátedra del Tajo

La investigación ha sido impulsada y financiada por la Cátedra del Tajo UCLM-Soliss y por el Departamento de Química Analítica y Tecnología de los Alimentos de la Universidad de Castilla-La Mancha.

El estudio cuenta también con el respaldo del Ministerio de Ciencia e Innovación, la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha y los fondos europeos FEDER.

El equipo científico está formado por las investigadoras del Campus de Toledo Cristina de los Reyes-Ramos, Susana Seseña, María Rodríguez, Beatriz Larraz, Rosa Carmen Rodríguez Martín-Doimeadios y M. Llanos Palop.

La publicación de estos resultados sitúa de nuevo al Tajo en el centro del debate sobre la calidad del agua, la protección ambiental y la necesidad de reforzar el control sobre los factores que pueden afectar tanto al ecosistema como a la salud pública.

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