La comunicación es poder

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LA COMUNICACIÓN ES PODER


Los humanos somos seres sociables. Estamos acostumbrados a tratar con otras personas, dialogar y tener que colaborar entre nosotros. La mayoría convivimos con más gente en nuestros trabajos y, también, cuando llegamos a casa. Y en todas esas interacciones hay algo común: la comunicación.
Hablamos constantemente, ya sea con nuestros compañeros, con nuestras parejas o con el panadero de la esquina. Incluso, mentalmente, solemos tener diálogos internos a la hora de organizar el día, lo que tenemos que hacer o ensayando lo que le vamos a decir a otra persona. ¡Todo en nosotros es comunicación! Pues bien, según como yo me exprese ¿afectará negativamente a mi vida y a mi entorno? Sí. Por consiguiente, siguiendo con este hilo de pensamiento, la forma de expresarme también afectará de forma positiva en mi entorno, ¿verdad?
Una forma en que puedes lograr esto último es siendo más asertivo. Esto quiere decir dar tu punto de vista sobre algo respetando la opinión del otro, sabiendo que los diferentes puntos de vista son iguales y no hay uno mejor o peor. De esta forma, aunque tú mantengas tu opinión, la otra persona no se sentirá menospreciada o atacada por tus argumentos. Así la conversación podrá seguir adelante con normalidad, en lugar de convertirse en una discusión. De igual forma, al hacer esto, por simple imitación, la otra persona será más propensa a hacer lo mismo contigo.
Otra forma de conseguir ser más positivo en tu comunicación es haciéndola bidireccional. Por ejemplo cuando os ha ocurrido algo preguntar a la otra persona: ¿qué te parece? ¿Tú que habrías hecho? ¿A ti te ha pasado algo similar? No solo contarte tú anécdota sino preguntar a la otra persona. Esto también funciona cuando quieres que alguien te hable sobre su vida, es decir, si tú le cuentas a tus hijos o a un amigo lo que ha pasado durante la semana, es más probable que él también te lo cuente.
Y, por último, no todos los lugares son buenos para hablar de todas las cosas. Por ejemplo, si quieres contar algo importante, ¡no lo hagas en el coche! Ahí estás más pendiente de la carretera, no te puedes girar para mirar a la otra persona o incluso, si quisieras darle un abrazo o algo similar, no podrías. Al igual que un trayecto de cinco minutos andando entre dos sitios no es el mejor lugar para tener una conversación íntima y personal con un amigo. ¡Busca el lugar adecuado para lo que quieras decir! Se puede hablar organizando una cena en casa, saliendo a comer fuera o en una cafetería. Todo dependerá del tema que quieras tratar ya que, la cuestión, es adecuar el espacio al tipo de conversación que quieres tener.
Estos son algunos consejos que, si los lleváis a la práctica, notarás como tus comunicaciones empiezan a cambiar y, con ellas, tu entorno y compañías. Son cosas que te sirven con tus hijos, pareja y amigos y que van a ayudar a fomentar más esas conversaciones y que sean de mayor calidad.
Por supuesto, siempre hay casos y casos, por lo que, a lo mejor, te encuentras a alguien con el que tienes que insistir un poco más o incluso, me temo, saber que no puedes tener ciertas conversaciones con esa persona. En estas situaciones: paciencia.

Por Mario Sánchez Candela.

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