Mamá

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MAMÁ


Para las solteras, para las divorciadas, las separadas, o las viudas. Este número va a dedicado a todas las madres del mundo. Mamá, sólo una sílaba repetida dos veces que engloba probablemente uno de los sentimientos más grandes que el ser humano puede experimentar. Nuestras madres pueden ser nuestro espejo para hacer lo que ellas hicieron, o bien para hacer todo lo contrario. Son esa persona que nos querrá siempre, que nos defenderá siempre, estemos donde estemos, o hagamos lo que hagamos. Una madre es eterna, no descansa, no coge vacaciones.

En estos tiempos en los que la maternidad se encuentra en tela de juicio por diversas razones, no queremos firmar un alegato defendiendo, ni siquiera mostrando, ninguna de esas posturas. Partimos de la base de que una mujer no tiene que tener hijos para ser feliz, y la que los tiene, no tiene por qué dejar su vida profesional y su condición de mujer de lado.

Mi madre pertenece a esa generación que le ponía la pierna encima en cada movimiento. No podía abrir una cuenta del banco sin el permiso de mi padre, aunque fuera para administrar el propio dinero que ella había ganado de su trabajo. Tampoco estaba bien visto que fuera sola a un bar, aunque se muriera de sed un caluroso día de agosto. Qué decir de su educación sexual, nula; de las oportunidades que recibió, nulas. Asistió a la escuela hasta los 12 años, momento en el cual comenzó a trabajar para siempre. Cuando se sacó el carnet de conducir la suspendieron injustamente porque – palabras textuales del examinador – “las mujeres debían estar en la cocina, y no conduciendo”.

Con absolutamente todo en contra, mi madre consiguió crear una familia mientras atendía su trabajo, darles todo lo necesario a cada uno de sus hijos, y sacar fuerzas para que, ahora, siendo ya abuela, siga siendo la matriarca de la familia.

Sin duda, una generación que nada tiene que ver con la mía, y cuya brecha será difícilmente superable en el futuro de la humanidad. No creo ser tan fuerte como mi madre, que ha sorteado unos obstáculos que mi mente apenas puede imaginar.

Por eso, y como sé que ella leerá este texto (las madres siempre leen a sus hijos, los ven, los miran, los huelen, están conectadas a ellos por un principio terrenal inexplicable) solo me queda añadir que a una madre se la tiene que adorar, cuidar, admirar, intentar ser la mejor representación de una misma solo por ella. Te adoro, mamá.

Estos son mis sentimientos delimitados en palabras. Mis sentimientos de hija.


Mª DEL CARMEN CANDELA VERDU

¿Cuál era tu sueño antes de ser madre?
Mi sueño siempre fue poder estudiar una carrera Universitaria, pero a veces la vida te lleva por otros caminos y el mío me llevo a tener que formar parte de los negocios familiares, poco a poco se convirtió en mi reto y por tanto en mi nueva ilusión, a día de hoy me ha reportado grandes satisfacciones y me he sentido totalmente realizada porque ser empresaria es una lucha diaria que a veces crees que no podrás lograr pero cuando lo consigues es muy gratificante.

¿Cambiarías ser mamá por alcanzar tus sueños, en el caso de que hay alguno que no hayas conseguido?
Nunca cambiaría la experiencia de formar dentro de mi a mis dos hijos y traerlos al mundo porque ha sido la experiencia más maravillosa de mi vida, aluciné cuando nacieron y no podía creer que yo hubiese sido capaz de crear algo tan perfecto y hermoso. Ninguna otra experiencia me hubiera dado esta satisfacción.

¿Qué pasó con tus sueños después de ser mamá?
Mis sueños siguieron adelante y aunque tenía que compaginar el trabajo con el cuidado de mis hijos como tantas otras mujeres, tengo que decir que no me he arrepiento ni un solo momento porque mi vida está siendo plena en todos los aspectos y aunque en muchas ocasiones fue complicado porque necesitaba multiplicarme por dos, tengo que reconocer que me siento muy orgullosa de mi misma, he conseguido criar y educar a dos chicos maravillosos que valoran el esfuerzo de sus padres y que tienen sus carreras Universitarias, lo que compensa con creces el que yo no la tenga.


 

SONIA SANTURINO

¿Cuál era tu sueño antes de ser madre?
¡Pues los mismos! ¿deberían haber sido diferentes? Mis sueños antes y después de ser madre, fueron los mismos. Lo único que cambió fue el “cómo” seguir alcanzándolos, adaptándolos a la condición de ser mamá.
De hecho, cuando comencé mi carrera estaba embaraza y no paré de estudiar, fueron 6 años de más preparación, física y mental, pero se consigue. Tampoco dejé de lado la parte profesional, con ninguna de mis hijas, pero siempre tuve claro que los años más importantes de la educación (0-7) no quería dejarla en manos de otros, así que conciliaba el trabajo con el cuidado y no paré de trabajar.
Mi lema siempre fue que querer es más fuerte que poder.

¿Cambiarías ser mamá por alcanzar tus sueños, en el caso de que hay alguno que no hayas conseguido?
Todavía tengo muchos sueños por cumplir, ¡menos mal! pero en el caso de que hubiera dejado algún sueño por ser mamá, nunca, nunca, renunciaría a ser mamá. Ser madre me ha permitido aprender muchísimo de mí, a experimentar sentimientos que me eran desconocidos y me ha enseñado que existen sueños no soñados.
Además los sueños no tienen fecha de caducidad, si no se cumplieron antes, se cumplen después y si algunos sueños son difíciles de cumplir por la edad…….¡pues a ser creativos y a cumplirlos! Difícil no es imposible.

¿Qué pasó con tus sueños después de ser mamá?
¡Que aumentaron!, Qué buena noticia, ¿verdad? ahora no solo sigo soñando para mi, también sueño para ellos y junto a ellos.


Mª del Prado Gómez Corrochano

¿Cuál era tu sueño antes de ser madre?
Uno de mis principales sueños ha sido siempre formar una familia y ser mamá. Pero también tenía el de ser empresaria y realizarme como tal.

¿Cambiarías ser mamá por alcanzar tus sueños, en el caso de que hay alguno que no hayas conseguido?
Evidentemente no. Porque mi principal sueño ha sido siempre el de ser madre, así que el más importante lo he conseguido.

¿Qué pasó con tus sueños después de ser mamá?
Ser madre y formar una familia ha sido el más importante de mis sueños, no lo cambiaría por nada en el mundo, ha sido lo mejor que me ha pasado en la vida.


Verónica Rodríguez Durán

¿Cuál era tu sueño antes de ser madre?
Pues ser feliz de una manera o de otra; profesionalmente, trabajar dentro del mundo de la fotografía, algo que he conseguido.

¿Cambiarías ser mamá por alcanzar tus sueños, en el caso de que hay alguno que no hayas conseguido?
No cambiaría nada. Creo que lo que te puede faltar de un lado, te acaba llegando por otro. Mi bebé me ha traído una felicidad que es imposible conseguir de otra manera.

¿Qué pasó con tus sueños después de ser mamá?
Es cierto que con respecto al trabajo te ralentiza un poco todo. Entre otras cosas porque te apetece y quieres disfrutar de tu bebé lo máximo posible. Esto te hace frenar en la vida laboral. Pero creo que son etapas, ahora es muy pequeña, me necesita y quiero darle todo el tiempo del mundo. Ya llegarán otros momentos en los que pueda dedicarme más a mi profesión.

 

 

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