Aquarius

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AQUARIUS


En Valencia se ha desatado una ola de simpatía y solidaridad con los inmigrantes del Aquarius y seguido con interés el tratamiento médico y alimentario de los mismos. Pero después de un tiempo, cuando los medios hayan encontrado otros focos de atención, olvidaremos lo que será de ellos: hacinamiento en un CIE y la cruda realidad de los repatriamientos o las salidas a una Europa sin trabajo, sin futuro y  sin esperanza.

            No hay más que mirar las calles para reconocer el futuro de la mayoría: manteros, aparcacoches, jornaleros en campos donde doblar el lomo de sol a sol para ganar el jornal que impone el exceso de oferta y la ilegalidad de tantos.

          Desgraciadamente vivimos en  un  gran escaparate. En la sociedad del narcisismo y el autobombo, en la que las miserias del Aquarius quedarán en la trastienda, ocultas bajo selfies, móviles y redes sociales, donde hombres y mujeres satisfechos de sí mismos, ponen su mejor cara y vuelcan agudas observaciones sobre el hambre en el mundo como si Europa, así , fuera un lugar mejor.

         Y a la par, contemplaremos con igual expectación los avatares de famosos en las playas o sus amores y desamores mientras nos bebemos un refresco para aliviar la temperatura de este verano que comienza.

Por Flora Bellón Aguilera.

 

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