Rista de cántaros

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RISTRA DE CÁNTAROS


Estamos acostumbrados a abrir el grifo de nuestras casas y beber agua con tranquilidad, sin restricción alguna y sin pensar que es un bien escaso. Pero no siempre fue así. Aunque ahora nos parezca casi inconcebible, en Talavera se disponía del agua existente en los pozos de los patios de vecinos que, por estar casi siempre contaminada por la proximidad de los servicios sanitarios comunes, se utilizaba exclusivamente para la limpieza de la vivienda. También existía para este fin alguna que otra fuente pública de agua no potable. Para beber existían, repartidas por la ciudad, algunas fuentes públicas, además de la llamada fuente de Los Caños, situada a más de dos kilómetros de Talavera.

No fue hasta finales de los años sesenta cuando empezamos a disfrutar de la comodidad del agua corriente en nuestros hogares. Hasta entonces era algo normal contemplar las largas colas de mujeres que se acercaban con sus cántaros a estas fuentes a proveerse del líquido elemento.

Cuando la carretera Nacional V pasaba por el centro de la ciudad -Cañada de Alfares, Marqués de Mirasol, calle Olivares- los pasajeros que iban hacia Extremadura o a Madrid se quedaban impresionados ante el espectáculo de la enorme fila de cántaros que día y noche esperaban llenarse en la fuente pública que había en Cuatro Caminos. Aprovechando esta situación, había mujeres que se ganaban una pequeña cantidad de dinero acarreando agua a las casas.
Quién lo diría, ¿verdad? Algo increíble, pero cierto.

Por Aurelio de León.

 

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