Pequeñas historias

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PROMOCIÓN CULTURAL Y SOCIAL


En los años sesenta y setenta el nivel cultural y social en Talavera, sobre todo en los barrios económicamente más deprimidos, era bajísimo. Esta situación afectaba especialmente a las mujeres, cuyo analfabetismo apareció de forma alarmante en unos sondeos realizados por la parroquia de San Andrés en la Puerta de Cuartos. Ello nos movió a implicarnos activamente en la búsqueda de soluciones a este problema, integrándolo en el plan pastoral que, entre otras actuaciones, nos proponíamos en aquel entonces: la promoción social y cultural de las mujeres, junto con su formación cristiana.

Uniéndonos a un proyecto a nivel nacional de las mujeres de Acción Católica, se compró un piso en los bloques de la Piedad, que se adaptó para esta función. En el mismo se impartían cursos de formación integral dos días en semana. Las clases, teóricas y prácticas, eran impartidas por profesores de instituto y de colegios y por otras personas que, desinteresada y gustosamente, ofrecían sus conocimientos o habilidades a tal efecto. Los niños de las participantes en los cursos eran atendidos en un lugar, debidamente adecentado para ellos, dentro de la misma vivienda.

Por el Centro de Cultura y Promoción Social de la Mujer -ese fue el nombre que le dimos- pasaron muchas mujeres talaveranas, que adquirieron una formación y un espíritu crítico que -pienso yo- les prepararon para el cambio social y democrático que muy pronto iba a tener lugar en España. Estas actividades se mantuvieron durante muchos años, como una de las principales actuaciones de la parroquia. Quizá hoy no hubiera sido necesario; entonces sí, porque no había otras posibilidades en la ciudad.

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