Pavos en la Corredera

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PAVOS EN LA CORREDERA


En tiempos todavía no lejanos las cenas de Navidad eran por lo general muy simples y sencillas: sólo las familias pudientes se permitían el lujo de disfrutar de una cena navideña fuera de lo común. El plato fuerte era el pollo capón o, para los más ricos, el pavo. Estos animales se engordaban para este fin en los corrales de las viviendas o en las casas de campo.
Resultaba curioso pasar por la Corredera del Cristo y oír el grito de los pavos, esperando que alguien los comprara. No hay duda de que la carne de estas aves es exquisita, pero sólo la degustaban las personas que tenían dinero para adquirirlas o medios materiales para criarlas y engordarlas. Los demás nos arreglábamos con lo que teníamos a nuestro alcance.
Aquella situación contrasta felizmente con los tiempos que vivimos. La carne de pavo era entonces un alimento de lujo que hoy se puede fácilmente conseguir, casi siempre preparada y con un aspecto estupendo, en cualquier supermercado, sin llegar, por supuesto, a la calidad de la de aquellos animales, cebados al aire libre y casi siempre en el campo.
Hay que aplaudir que la industria alimentaria nos haya igualado en el aspecto nutritivo, pero, por desgracia, todavía existen personas y familias -y no hay que irse muy lejos para encontrarlas- a las que está vetada una alimentación sana y suficiente. Es lamentable que en la sociedad actual sigan siendo necesarios los comedores sociales. ¿Hasta cuándo tendremos que soportar esta injusta situación?.

Por Aurelio de León.

 

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