Olor a desprecio – Miguel Perantón

0

Vivo en la cuneta del desprecio, donde en cada rincón habitan pobres diablos pobres. Perdidos mirando el buzón de las llamadas perdidas, echando en falta la pérdida. Ojos tristes, de miradas tristes, que brillan y se reconocen cuando se cruzan.
Convencerse de la realidad autoimpuesta mirando una taza de café. Contemplar cómo se esfuma la esperanza con el gas que se escapa al abrir una cerveza. Pensamientos que duran vivos lo que tarda la bayeta en secar los círculos de los vasos sobre la barra.
Hombres fumando en la calle, porque si fuman no beben y si beben no pueden fumar.
Saberse carne de desprecio y encontrar el sitio, tiene el valor infinito de saber quién eres, a donde perteneces. De que los desconocidos son de los tuyos y tu eres uno más. Nadie te pregunta porque todos te reconocen, hueles a desprecio y a miedo. Hueles a supervivencia.

Dejar respuesta