Talavera Today

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Cerámica de Talavera. Fuente de las Ranas

Talavera es un revoltijo de extrañas apariencias. Vive pasmada en toda una maraña de azules: río, cielo, cerámica, horizonte. Sueña ser ciudad pero se viste de pueblo en cada sacudida que su suelo desata. Mira al futuro arropando, con gran algarabía, su folclore, tiene firmes pretensiones, altos de deseos de salir de su letargo pero se invade de quietud, de miedo, de pereza. Cada movimiento que inicia le hace estarse más quieta, ansía situarse en el centro del meollo pero vive esquinada, y así los días pasan y las semanas, y los meses, y la vida. Aquí se arregla lo arreglado, se inaugura lo que estaba ya inaugurado, y se espera al AVE como se esperaba a los americanos en Bienvenido Mr. Marshall. Sus fuerzas vivas están muertas, su patrimonio despatrimonializado, su proyección desproyectada, y tiene la valentía de generar identidad tras un río que ya no existe, pensando, quizás, que pinta algo donde nunca pintó nada. La gente aquí protesta, imagino que igual que en otras partes, imagino que esta es una forma de hacerlo y de acusarme, pero se convierte en la única acción guerrillera de la que somos capaces. Talavera tiene hambre sí, mucha hambre, pero la sacia devorándose a sí misma.

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