Defendamos la Navidad

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defendamos-la-navidadNo es una cuestión de una creencia religiosa, de tener fe o de sentirse más o menos cristiano. La Navidad aporta una serie de valores irrenunciables y esperanzadores a quien tiene el privilegio de poder vivirlos en plenitud. Unión, celebración, solidaridad, esperanza y sobre todo ilusión infantil. Son los niños los que vivencian de una manera alegórica, a través de su infante mirada, el espectáculo festivo, cada acto es una epopeya litúrgica inabarcable y misteriosa. El desempolvar el belén, el colocar el árbol, el esperar la llegada de los Reyes Magos. Alimentamos en ellos los mismos sueños que un día nuestros padres alimentaron en nosotros, y sentimos como se reinventa la magia navideña cada año en la mirada de un niño. Renunciar a la Navidad es, de alguna manera, renunciar a un lugar común en el que fuimos muy felices, y atentar contra lo más profundo que tiene el ser humano: el deseo infantil de inventar el mundo.

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