En Talavera desterramos la tristeza

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EN TALAVERA DESTERRAMOS LA TRISTEZA


El otro día me preguntaban si creía que Talavera era una ciudad triste. Y estoy convencido de que no lo es. No lo es porque los talaveranos no somos gente triste. Y estoy aún más convencido porque las ciudades las conformamos los ciudadanos, las modelamos. Talavera es una ciudad con alma, con corazón.

Es verdad que también con una mentalidad que a veces creía más próxima a la imagen y creencia que tengo de lo que debe ser una gran ciudad. Una imagen y una mentalidad que nada tienen que ver y que se han topado con los gobiernos del Partido Popular, con el gobierno de Jaime Ramos y sus mentalidades.

Pero pese a un mal gobierno, pese a la inacción, la dejadez y el todo vale de cualquier manera. Talavera es una gran ciudad, una ciudad con un alma poderosa y un corazón muy fuerte. Una ciudad que residencia su fuerza en su mejor capital, su gente.
Una sociedad, la talaverana, que sabe vivir sus tiempos. Una sociedad que a pesar de sentirse castigada no consiente en bajar los brazos. Que aunque a veces por cansancio, supongo, pueda parecer entregada, no se resigna. Una mentalidad que avanza, a veces a trompicones. Pero que no tengo dudas es una mentalidad del siglo XXI.
Talavera y la sociedad talaverana, tienen demandas. Algunas tan necesarias que se convierten en exigencias apremiantes.

Apremiante es una alternativa, apremiante un nuevo modelo de ciudad, apremiante tener en cuenta los planteamientos y necesidades que los talaveranos hacemos. Apremiante es participar de esas alternativas y que se tengan en cuenta las percepciones, el sentir y la visión de los hombres y de las mujeres, sus preocupaciones por el presente pero sin duda por el futuro el más próximo y el más lejano también.

Es pragmatismo. Es hiperrealismo quizás. Pero en eso es en lo que la Agrupación del PSOE
trabaja. En construir, más que en inventar. Con el ansia y el hambre de ganar un envite al
futuro.

La tristeza está desterrada. La cambiamos por una ilusión atroz por cambiar las cosas. Por construir una ciudad nueva, acorde a mentalidades nuevas. Porque las personas se renuevan, para que las mentalidades crezcan. Para que crezcan y hagan crecer hay que cultivar, regar y cosechar. Igual, igual pasa con la confianza.

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