Resulta estúpido por obvio, decir que el próximo domingo nos jugamos mucho con las elecciones generales. Todo parece indicar que no habrá mayorías absolutas y que se necesitará un pacto entre distintas fuerzas. Pero esto ya pasó hace 6 meses y no fueron capaces, estos incapaces, de llegar a un acuerdo ¿puede cambiar eso el domingo? – Depende-.

Limitarnos a operaciones matemáticas para ver quién puede formar gobiernos es de una insustancialidad preocupante. Lo importante de un gobierno no es constituirse, si no  gobernar. Otra obviedad, lo sé, pero parece olvidarse.

Basta una mayoría absoluta para formar gobierno, pero no es suficiente para llevar  a cabo las muchas reformas que necesita el país: No basta la mayoría  absoluta para conformar un sistema educativo moderno, ni una economía productiva, ni una reforma laboral amplia y dinámica…  hace falta un amplísimo consenso; no basta una mayoría absoluta para llevar a cabo las necesarias reformas constitucionales en aspectos como la vertebración del Estado,  hacen falta mayorías muy cualificadas; No basta una mayoría absoluta para cambiar una mentalidad de país que nos lleva antes a la confrontación que al acuerdo.

Lo más probable y deseable desde mi punto de vista, es un pacto de la izquierda transformadora  que tenga la osadía de plantear y llevar a cSánchez Iglesiasabo los muchos cambios que necesita España. Pero con matices muy significativos.

La actual polarización de la política española entre dos fuerzas extremas, PP y Podemos-IU, hace que la configuración de los pactos deban ser analizados con mucho cuidado. Lo difícil no va a ser formar gobierno, sino  tripular los cambios. Un gobierno encabezado por Podemos- IU, con apoyos del PSOE, (apoyos puntuales) podría darse en el caso hipotético de que Podemos-IU supere en votos y escaños a los socialista, algo que no veo muy claro. Esto obligará a continuos acuerdos y negociaciones para sacar adelante leyes que habrán de ampliarse a otras fuerzas de la cámara más cercanas incluso a la derecha.  En este caso tengo muy serias dudas sobre la capacidad negociadora  y de acuerdo de Podemos-IU.

La posibilidad más eficaz sería un gobierno formado por el PSOE con apoyos de Podemos-IU, incluso en coalición con ellos. ¿Por qué? Muy sencillo. El riesgo de gobernar excluyendo por completo al PP es mucho. El PP no se ha caracterizado en la oposición por su magnanimidad y por su sentido de estado, más bien por todo lo contrario. El PP en la oposición se  convierte  en un partido contestatario y  escorado al populismo  demagógico más rancio e intransigente. (Recordemos su dura oposición a todos los cambios sociales propiciados por los gobiernos socialdemócratas del PSOE). Con el PSOE encabezando el gobierno son posibles acuerdos con Ciudadanos en m00-196uchas cuestiones de  trascendencia para España. Aun con Podemos-IU en el gobierno, la escenificación de los pactos con la derecha moderada será más viable con un gobierno presidido por el PSOE.

Ante posibles acuerdos entre las grandes fuerzas del centro e izquierda, al PP solo le quedan dos salida: la tendencial en su carácter reaccionario de ocupar las antípodas y rechazarlo todo, lo que puede ser su finiquito como alternativa, o la de acomodarse a los nuevos tiempos  y actuar con visión de Estado y llegar a acuerdos en los temas importantes aun manteniendo su carácter opositor. Esto sería lo inteligente, por lo que tiendo a descartarlo.

Esta posibilidad que sería a mi juicio la más eficaz para transformar el país sin traumas significativos,  sin embargo parece complicada. Si como apuntan muchas encuestas Podemos-IU supera al PSOE en escaños y votos y recae sobre ellos la iniciativa de formar gobierno, provocarán un rechazo completo en el PP y un gran rechazo también en Ciudadanos, por lo que en principio estaríamos ante una legislatura muy complicada y tal vez muy corta por inviable.

Sin embargo, con un PSOE como segunda fuerza y encabezando un posible gobierno de izquierdas a priori tiene el problema de constituirse, pues los antecedentes de  Podemos-IU  ya han demostrado su aversión a un gobierno socialista, pero una vez constituido sería un gobierno mucho más eficaz para llevar a cabo los cambios necesarios.  Solo queda que Anguita no ponga palos en las ruedas y le prohíba al Sr. Iglesias apoyar un gobierno del PSOE.  Si así fuera caben muy pocas posibilidades y otra vez, como pasó hace 6 meses, entraríamos en un bucle de intransigencias, líneas rojas y bastardas intenciones que nos llevarán al desastre inevitablemente.

Así pues, el domingo 26 nos jugamos no solo formar gobierno, sino poder transformar el país o seguir  a estacazos durante otros cuatro años. No es menor el reto.

 

 

 

 

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