LA ESTRATEGIA DE PODEMOS: UNA VICTORIA ANUNCIADA

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Si hay dos referentes que Pablo Iglesias ha mostrado públicamente son Julio Anguita y Juego de Tronos. Es cierto que ahora habla poco de ambos, y parece haberlos relegado en el baúl de la ingenua inocencia, que le hacía decir lo que realmente pensaba.
Es mucho lo que ha madurado en estos pocos meses, lo que le hace aún más peligroso.
_debate_5ac55cf2 No en vano, ha tomado prestada la obsesión de Anguita, eliminar al PSOE, y lo ha conjugado con la maestría y la sagacidad de la que carecía el viejo comunista. Pablo Iglesias ha sabido contener sus emociones, retraer sus vísceras y poner en juego la táctica olvidando los arrebatos. Juego de Tronos es su escuela, pero también bebe de las fuentes de Weber al ejercer un verdadero poder ideológico controlando a la perfección lo que el pensador alemán llamaba “medios de persuasión”. Iglesias y Podemos, han sabido entender el inmenso potencial persuasivo de las redes sociales y de los medios de comunicación y esa ha sido su apuesta decidida a favor de alcanzar en una primera etapa el poder ideológico, para hacerse más tarde con el poder político.
De hecho Podemos no aspira a ganar las elecciones el próximo 20 de diciembre, aspira a que las gane el PP, para así tener tiempo suficiente para sus dos objetivos primordiales: Eliminar al PSOE y ocupar su lugar en el espectro ideológico y político (como pretendía Anguita) y a continuación conquistar eso que bucólicamente llaman “el Cielo” que como todo buen marxista sabe, no es otra cosa que El Poder, sin más. Marx, sin duda más avezado en el conocimiento que nuestro Pablo Iglesias, se inspiró en la mitología griega para comparar el asalto de los Titanes al Olimpo, con su pretensión de ocupar el poder a través de los medios que sean necesarios.
Pero no nos alejemos de lo importante. El hecho es que la táctica de Iglesias, una vez superada la edad púber, está resultando efectiva. Lo primero que hizo fue romper con el cordón umbilical que le unía con la vieja Izquierda Unida. Había que matar al padre para poder crecer, pero había que hacerlo de tal forma que no se viera como una traición ni como un desprecio a sus antiguos hermanos de armas. Así durante meses han juago a quererse y a lanzarse arrumacos. Garzón sí era digno de ser acogido en el seno de la nueva fe, pero no así la vieja guardia de perdedores que habían hecho de IU un lugar inhabitable. Queriendo acoger a Garzón, mostraban su buena fe, su intención de caminar juntos y su propósito de unidad sin dejar cadáveres en la cuneta. Nada más alejado de la verdad.
Podemos se ha mostrado como una fuerza dialogante, moderna, que ha abierto los brazos a los buenos de IU, previamente seleccionados. Al mismo tiempo ha hecho ver que el inmovilismo de la vieja guardia era insalvable y que para avanzar, no había más remedio que desprenderse de todos ellos. La ciudadanía, incluidos muchos antiguos votantes de IU, lo han visto bien y se han dejado arrastrar al lado “obscuro” de la nueva fuerza emergente. Después de todo, la posibilidad de ganar y tocar el cielo es muy atractiva, también para los que lo niegan mientras se envuelven en la kefia palestina.
El proceso a partir de este momento era imparable. Empezaron en las plazas, surgieron de las tiendas de campaña, asaltaron las aulas y los espacios públicos, saltaron de forma espontánea en defensa de la gente y de la nueva ideología cargada de consignas, pronósticos y discursos emotivos jalonados con cancioncillas y mucho teatro. La experiencia bolivariana había sido una buena escuela. La Arcadia se materializaba en España de la mano de los nuevos adalides de la decencia, del pueblo y de la ética. Todo tan bucólico como falso. No olvidemos el otro referente de Iglesias, “juego de Tronos” la táctica pura y dura para alcanzar el poder al precio que fuere.
Pero el mayor escollo de Podemos e Iglesias, no era IU ni el pobre Garzón, el verdadero enemigo a abatir era y es el PSOE. Había que identificar al PSOE con el PP diciendo que eran lo mismo, la misma “mierda” incluso. Pero al mismo tiempo había que atraer a los socialistas “de corazón”, a los que formaron parte del mejor PSOE, aquel que modernizó España, que puso el progreso y el futuro al alcance de todos. Aquel PSOE ya no existía y Podemos es el digno sucesor de tantos y tantos socialistas que se ven un poco huérfanos por los bandazos del partido y sus líderes. Mientras el PSOE se resistía a profundizar en los cambios, mientras se enrocaba en viajas fórmulas con la misma gente, desde Podemos estaban construyendo un puente amable y convincente que facilitaría el tránsito de los socialistas de corazón hacia la nueva fe verdadera. La ubre de Podemos empezaba a dar cobijo a todos los desamparados del a izquierda. La más radical y la más moderada. El asalto había empezado.
Pero hay que controlar los tiempos y moderar los entusiasmos. No se puede arremeter insensiblemente contra el animal herido, sobre todo porque aunque se crea que el PSOE puede estar mal herido, aún le quedan arrestos suficientes para hacer daño e incluso para eliminar al incauto que lo subestime. Por eso no hay que bajar la guardia.
Lo primero es ganar la batalla de la moral de la gente. Miles o millones de cibernautas repitiendo el mantra de que Iglesias ha ganado el debate y que Sánchez ha perdido clamorosamente, es un arma corrosiva sin parangón. Poco importan los otros rivales. Rivera es ideal para detener al PP y hay que protegerlo. El PP es muy importante para Podemos, casi diría que imprescindible. Es el arma definitiva para desbancar por completo al PSOE.
Un gobierno del PP, con apoyos de Ciudadanos es el ideal que se presenta en el horizonte de Podemos. Iglesias se erigiría en el verdadero líder de la oposición, en el único referente de toda la izquierda, la moderada socialista y la más radical de IU. Incluso ganaría un tiempo precioso para convertirse en una alternativa seria, inspirando confianza con un discurso renovado en los próceres de la economía. El cielo está al alcance de la mano y nunca imaginaron, ni en sus mejores sueños, que sería tan sencillo.
El PSOE e IU, son las grandes víctimas de la voracidad de Podemos. No han sabido reaccionar ni ver lo que se les venía encima. La ingenuidad, cuando no la estupidez de gran parte de sus dirigentes, les ha hecho mirar al dedo que señalaba la luna. Tal vez aún haya posibilidades de solución, pero es complicado. Los llamados a cambiar y a solucionar los problemas graves que les acosan, no pueden ser los que durante años han cavado la fosa que ahora les cubre. Las baronías han de ser pasadas por el cadalso implacablemente. El dilema del PSOE no es ganar o perder las próximas elecciones, el dilema es salvarse o desaparecer. Mientras no entiendan esto, estaremos, una vez más, ante otro ejemplo de caída y desaparición.

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