El robobo de las crecremas

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El robobo de las crecremas


No sé a ustedes, pero a mi no me provoca ninguna confianza tener a un político cleptómano. Si los que no lo son, roban, imagínense los que sí. Esto, claro está, suponiendo que la señora Cifuentes sufra realmente de este trastorno, que, por otro lado, se trata de una enfermedad mental tipificada que hace sufrir a quienes la padecen. El revuelo generado es curioso, pues, siendo el robo de las cremas el detonante de la dimisión, no es lo más grave de lo ocurrido. Peor es haber desprestigiado totalmente a una Universidad pública en la que muchos españoles han estudiado con esfuerzo. Lo que parece claro es que hay empleos y empleos.

Los políticos no están exentos de sufrir trastornos, faltaría más, son humanos, pero hay cargos en los que hay que exigir una estabilidad mental total. Y el de presidente de la Comunidad de Madrid es uno de ellos. ¿Recuerdan al piloto que estrelló el avión porque tenía depresión? Es para este tipo de puestos, los que conllevan una responsabilidad añadida, que se deben multiplicar las exigencias.

Mención aparte merece el hecho de que el vídeo en cuestión se haya guardado durante tantos años. Quien haya filtrado el vídeo, quizás guarde más basura…¿Era realmente necesario hacerlo público? Parece que sí, porque de esta forma el episodio se suma a la cuestión del Máster para que parezca una caza de brujas, y la dimisión tenga una buena excusa. Probablemente en ese lío de la Universidad había más gente involucrada. Mejor sacar el robobo de las crecremas.

Por Susana Hormigos

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