Espectadores.

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riesgoImplicarse es correr riesgos. Esta verdad lo es para todos los aspectos de la vida humana. Atreverse a educar, a curar, a amar sin condiciones, o a hacer política, implica siempre un coste personal. Son precios que pagamos asumiendo que unas veces nos llevan a la gloria y otras a los infiernos. La vida es más fácil si evitamos los problemas, si abandonamos las batallas. Pero también es tremendamente aburrida, parecida a la trivialidad de una tumba. Tomar partido, implicarse, exponerse, nos hace ganar o perder, pero sobre todo nos hace sentir vivos. La vida unicelular no está hecha para los seres humanos. Somos relacionales, vivimos con otros y entre otros necesariamente diferentes. La vida en común, la política, implica saber transigir, entender otras posturas, dialogar y perder. Podemos dimitir de nuestras responsabilidades políticas concretas, pero seguimos siendo responsables de lo que sucede a nuestro alrededor, por acción u omisión.
Estar en un partido es ser partidario de y no sólo estar frente a. Las “almas bellas” no hacen política porque están ensimismadas en sus propias verdades abstractas. Para los puros de la política los errores del mundo siempre son ajenos. Pero quien no es capaz de asumir otras propuestas y continuar trabajando en común no hace política, practica el hedonismo.

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