Nido nuevo

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Es un decir, porque nuevo, nuevo… No sé vosotros, pero yo sigo casi en las mismas, como se suele decir. Ya tenemos nuevos Gobiernos, Regional, Provincial y Local, que es el que a nosotros nos interesa. Digo yo, que no sé si será por estos calores, porque ni playa, ni río, ni ná o por la crisis propia de la edad, que ya peino canas en las plumas, estoy bastante desilusionada. Mira que al principio pensaba eso de que la diversidad enriquece, que del diálogo, siempre positivo, tendrían que salir grandes cosas para Talavera y que, aunque costara, tendrían que ponerse de acuerdo sí o sí.
Y se han puesto, aunque, de momento, no de la forma que esperábamos los talaveranos, pero como una es cigüeña cortés y responsable, voy a esperar a los cien días que los humanos fijan como tope antes de ponerse a criticar. Todo tendrá su momento.
Ha llegado julio, y cada mochuelo está en su olivo por cuatro años (como mínimo), pero han pasado más cosas en esta ciudad de mis desvelos. Yo por ahora sigo en el mismo nido, aunque con las plumas de punta desde que escuché que la Plaza de Toros, a un pasito de mi humilde morada, va a acoger terrazas de verano. Si me veis con ojeras, ya sabéis. En fin, todo sea porque nuestros jóvenes se diviertan y no caigamos en el sopor del verano. Aunque yo prefería las terrazas del Prado, incomprensiblemente cerradas las dos.
Pero a éste paso voy a tener que emigrar hasta yo. Ya me diréis el panorama. El pobre río no me da ni para mojarme el tobillo. Lo de la barriga, que en mi especie está muy arriba, ni tumbándome. De la pseudo playa, ¿qué queréis que os cuente? Y mudarme a los nidos artificiales, ni hablar del caso, que tampoco están teniendo mucho éxito.
El calor ha caído a plomo y nos ha desinflado, como si después de un largo periodo de campaña electoral (y lo que te rondaré morena, que ya asoman las generales), nos hubiéramos quedado en estado catatónico, como si ya no hubiera más que hacer. La Cultura, adormilada, el deporte, después de la alegría del ascenso del Talavera, también aletargado, el puente sin luces, por supuesto, que esto ya es un clásico; del empleo no hablo, voy a esperar a ver qué cuenta el nuevo Gobierno Municipal, que anda ahora a toda prisa adjudicando obras del Urban para no perder el dinero de las subvenciones.
Más vale tarde que nunca, dirán. La Noche de San Juan, tras el paréntesis del año pasado, animó un poco el cotarro, con la chispa y el buen hacer de Miguel Méndez. Y el inestimable apoyo de los mosquitos, que nos comen literalmente sin que a nadie se le mueva el cuajo. No recuerdo ningún año con tanto bicho pululando, no sé si por el lamentable estado del río, la falta de fumigación o por ambas cosas a la vez, pero estoy llena de molestos puntos rojos. Vamos, que me falta la peineta y la flor para parecer vestida de faralaes.
Curiosa la estampa del Paseo de los Arqueros con puestos de frutas o quesos, en la primera edición del Mercado de Productores. Una buena iniciativa que pretende poner en valor los productos de la tierra, y que a las más mayores del lugar nos remonta a otros tiempos, a los del Mercado de Ganado y esas cosas de la Prehistoria. Cuando en Talavera no se ponía el sol.
Si el mes pasado fuimos noticia por el toro que se escapó de la plaza, Talavera ha sonado estos días en el panorama nacional por la detención de dos jóvenes seguidores del Atleti y presuntamente implicados en la muerte de Jimmy. ¿Cuándo saldremos por algo bueno?
He hecho un par de vuelos rasantes por las piscinas, más que nada para comprobar que estaban abiertas y que no se repetía el espectáculo del pasado año. Si lo poco que tenemos no está a tiempo… Y a ver qué se puede hacer en Talavera con los niños, más allá de los pocos agraciados con los campamentos urbanos.
Por terminar con una buena noticia, parece que va a tomar cuerpo la propuesta de que Talavera sea declarada “Ciudad Libre de Desahucios”. Eso sí que merecería estar en los telediarios.

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Pescadores del siglo XXI

Nada que objetar al mural de cerámica que se ha instalado mirando al río, que es espectacular y merece todos los aplausos a Cerro, el artista. Seguro que va a ocupar muchos de mis paseos hasta que me empape bien de todos los detalles de este homenaje a los antiguos pescadores del Tajo. Y de los modernos, porque el ceramista ha personificado en José Luís Prado, promotor de la idea, y presidente de la Asociación San Jerónimo, a uno de estos talaveranos de antaño que se ganaban la vida con la pesca. Tal vez no sea mala idea. Como dice un amigo “cigüeño”, los mecenas del arte siempre han aparecido en los cuadros de los pintores a los que patrocinaban, aunque en este caso se haya hecho por suscripción popular. Bien mirado, no estaría mal que proliferaran cuadros y murales por la ciudad, con las caras que les quisieran poner, pero siempre en cerámica. Y a mí me hubiera gustado estar en éste, que apareciera mi cara, aunque fuera en pequeñito, en una de las carpas que sacan del agua.

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