Cigüeñas con salud

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CIGÜEÑAS CON SALUD


Desde siempre, las cigüeñas han sido portadoras de noticias. Buenas, a menudo, y no tan buenas en otras ocasiones. Todos hemos oído decir eso de “¿Qué traes en el pico, cigüeña?”. Pues bien, como no son precisamente estas majestuosas aves blancas las que faltan en Talavera, en esta sección preguntaremos cada mes a las cigüeñas qué ha pasado en la ciudad, qué se cuece, qué es noticia. Y cruzaremos los dedos para que nos traigan buenas nuevas.

Digo yo, que al menos nos tocará eso. Por supuesto que deseo que este mes que comienza nos toque la Lotería, que estamos muy necesitados, pero por si acaso, ya sabéis, queda el consuelo de decir que lo importante es la salud. Ya hablaremos en enero, a ver si estamos en forma para subir la cuesta. Una, que ya tiene las plumas más que canosas, se acuerda con nostalgia de aquel diciembre de 1985, en el que se acabaron en las tiendas los vídeos, las teles, los coches. Y hasta los abrigos de piel, decían. Que fueron muchos millones, y muy repartidos, los que nos llovieron (a los que les llovieran, que no es mi caso), y la alegría se desbordaba por las calles.

Vamos, que estamos listos para repetir, antes de que  se nos olvide del todo la palabra alegría.

La verdad, es que tenemos casi todas las papeletas para borrarla de nuestro diccionario, porque hay que ver. Ni una miajita de buenas noticias por estos lares. Vale que han arreglado un poquito lo de los trenes, pero sólo chapa y pintura, que la vía prehistórica sigue estando ahí. Y que entre el invento del black friday y las compras pre-navideñas, los comercios tienen una florecilla. Hemos vuelto a salir a la calle. No tantos como hace un año, pero con las mismas reivindicaciones, que la cosa se ha movido poco o nada desde aquel histórico 11 del 11 de 2017.

 

Y no tiene visos de hacerlo mucho más, aunque con eso de la pre campaña, notemos algo más de  movimiento. Claro, que a estas alturas, necesitamos más que retoques estéticos. Se notan ya, aunque no hayan dejado de notarse nunca, las tensiones en la Casa Grande, que todos velan armas a la espera de las elecciones. Balances, recuentos, reproches, todo lo que podía haberse hecho, lo que se ha dejado sin hacer… No os cuento más, que seguro que estáis hartos de oírlo. De cuando en cuando, una alegría, aunque sea a largo plazo. Ya ha llegado la ansiada declaración del casco antiguo de Talavera como Conjunto Histórico. Bueno, hablando en propiedad, ha empezado a llegar, porque se ha publicado y  empieza el periodo de alegaciones.

Pero es una esperanza entre tanta desesperación. No es a gusto de todos, ni siquiera al mío, que soy de buen conformar, porque mi amada Basílica se queda fuera, al igual que otros sitios que me encantan, como la iglesia de Santiago. Veremos cómo se resuelve finalmente. También ha abierto, por fin, la piscina del  Prado, aunque ya haya pasado buena parte de la temporada. Y menos mal, porque la otra,  la de Los Leones, tiene serios problemas que sólo han hecho que agravarse con la masificación.

Sigo con las alegrías. Las que nos ha dado Sandra Sánchez, nuestra campeona, que será hija predilecta en breve y que, entretanto, fue recibida por la ciudad tras conseguir la medalla de oro que la acredita como la mejor karateca de todos los tiempos. Bien es verdad que echamos de menos una mejor organización, más gente y menos prisas, pero allí estuvimos.Sigue sumando visitantes la exposición A Témpora, que nos reconcilia con nuestra tradición cerámica, y que se complementa con un magnífico ciclo de conferencias. Ojalá hubiera eventos como éste más a menudo.

HÁGASE LA LUZ


Desde las alturas, se ven las cosas de otra manera. Las luces, también. Y por eso me  entristece que, un año más, el alumbrado navideño sea más bien pobre, desangelado y poco brillante.

Desde luego, no a la altura de una ciudad comercial y de servicios, que invite a estar en la calle y a consumir, que de eso van las fiestas navideñas. La iluminación artística no es un invento para ganar dinero. Ya está todo inventado. Es el señuelo para crear ambiente, para ponernos “cuerpo de jota”, invitándonos a pasear por las calles comerciales, por los bares, los restaurantes, a salir de una tienda y entrar en otra y a alargar la jornada más allá de lo que es habitual. Ya sabéis, eso de que en la calle parece de día, aunque el sol se haya puesto ya hace rato.

Hoy por hoy, cualquier pequeño pueblo se esmera en la iluminación navideña, y en Talavera no es el caso. Aún no las han encendido cuando escribo estas líneas, pero ya pueden verse colgadas en las farolas. Tristes, como el año pasado. Y esperando que alguien diga eso de “hágase la luz”.

 

Afrontamos el último mes del año, el de balances y resúmenes, pero también el de la alegría por decreto. Y por  una vez, vamos a ser obedientes y a estar alegres, que las penas vienen solas.

Felices fiestas a todos, Mª Ángeles Santos.

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