CIGÜEÑAS MOVILIZADAS

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CIGÜEÑAS MOVILIZADAS


Es que tenemos mala suerte para todo. Vamos, que ponemos un circo y nos crecen los enanos. Meses preparando lo que tendría que ser una gran movilización por nuestro futuro, y llega un tal Puigdemont y nos joroba el invento. Vamos, que en los bares, en la calle, en los parques, y en los nidos, por supuesto, se oye poco hablar de autovías o plataformas logísticas, y mucho de banderas (no de la de Talavera, precisamente), de Constitución (de un artículo sólo, el 155, y nada de los que hablan del derecho a la vivienda, al trabajo, aun salario digno…), y ahora, otra vez de elecciones, con lo cual todo lo demás pasa a segundo plano.
Sea como sea, y aunque el 155 sea el número de moda, que hasta se ha acabado en la Lotería, nosotros tenemos nuestro propio boleto de la suerte, el 111111, el once del undécimo mes del año, a las once de la mañana. A ver si nos toca algo, o tenemos que conformarnos con la salud, y gracias, que es el consuelo de cada 22 de diciembre desde ese lejanísimo sorteo de 1986, cuando el Gordo nos hizo una fugaz visita.


Tengo curiosidad por saber la respuesta de la gente; por conocer si estamos instalados en la resignación absoluta o si los escasos rescoldos aún encendidos se han avivado con la movilización de los distintos colectivos, que están poniendo todo de su parte para que la protesta suene alta y clara y llegue hasta donde tiene que llegar.

Por la casa Grande, el Ayuntamiento, que ya no sé si llamarlo directamente casa de Locos, las cosas siguen revueltas. Lo ultimísimo, la sentencia que obliga a los dos concejales expulsados de Ciudadanos hace meses, a pasar a la condición de “no adscritos”, con la consiguiente disolución del grupo municipal con el que concurrieron a las elecciones, y el no menos consiguiente cabreo de su ex formación política, que se queda sin representación. Lo demás, no cambia, que siguen formando parte del Gobierno, aunque el resto de los grupos de oposición ya han anunciado medidas legales.

Conociendo los tiempos de la Justicia, que no son precisamente los de Speedy Gonzálezx (yeepa, yeepa, yeepa), terminará la legislatura y seguiremos tal cual. Cada uno en sus cosas, y la casa sin barrer (esto es literal, que a vista de pájara, nunca mejor dicho, no se escapan las calles negras y los contenedores mugrientos).

Empezamos nuevo mes, con las navidades a la vuelta de la esquina, y seguimos esperando que se anime un poco el empleo y que, de verdad todos veamos ese país de las maravillas que nos pintaba el alcalde en el debate del estado de la ciudad y que, la verdad, se nos sigue escapando, como se nos ha escapado la Ciudad Europea del deporte, en la que algunos inocentes habían puesto sus esperanzas.
Eso sí, vamos a tener otro mural de cerámica, por gentileza de una conocida empresa, y de momento, tampoco tenemos, y ya van cuatro años de retraso, nueva empresa de autobuses urbanos. Por cierto, un cariñoso saludo a los chicos del Centro Cerámico que han triunfado en Madrid con su exposición. No es que me cupiera alguna duda, pero las críticas han rebasado todas las expectativas. Un orgullo para todos los talaveranos.

El turrón y los mazapanes ya han colonizado las estanterías de los supermercados, disputándose el sitio con las calabazas de Halloween y los buñuelos y los huesos de santo. En pocos días, ya oiremos villancicos, que esto es un no parar, aunque parezca que Talavera está instalada en el Día de la Marmota.

JUSTO RECONOCIMIENTO

Como la memoria es frágil, y más cuando no interesa que sea de otra forma, son más que necesarios los reconocimientos, como el que nos ocupa, para que no queden sepultados para siempre y, sobre todo, para no repetir errores y reparar, en lo posible, porque hay cosas irreparables, el sufrimiento causado. No quedan muchos, si queda alguno, de los que se dejaron la juventud, la salud y hasta la vida, en la construcción del Canal del Alberche y de la presa de Cazalegas. Los hicieron, con poco más que sus manos y escasa maquinaria, cientos de hombres de los que perdieron la guerra, presos republicanos que, gracias al homenaje del 4 de noviembre, tendrán, en forma de placa, un lugar en Talavera y en la Historia.
Por acuerdo de Pleno del Ayuntamiento de Talavera, en septiembre de 2015, está aprobado este homenaje, que se ha ido alargando sin ninguna razón lógica. El canal se inauguró en 1950. Han pasado casi setenta años, y ya tocaba.

Por M.A Santos

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