Cigüeñas Mareadas

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CIGÜEÑAS MAREADAS


Desde siempre, las cigüeñas han sido portadoras de noticias. Buenas, a menudo, y no tan buenas en otras ocasiones. Todos hemos oído decir eso de “¿Qué traes en el pico, cigüeña?”. Pues bien, como no son precisamente estas majestuosas aves blancas las que faltan en Talavera, en esta sección preguntaremos cada mes a las cigüeñas qué ha pasado en la ciudad, qué se cuece, qué es noticia. Y cruzaremos los dedos para que nos traigan buenas nuevas.

Como para no estar mareada. Y vaya por delante que no bebo ni gota, más allá del agua de alguna fuente, que de la del río, qué queréis que os cuente. Pero esto no es serio, que aunque me gusta estar en todas partes y enterarme de todo (para luego contarlo, que de otra forma no tiene gracia), ya no tengo edad para tanto sobresalto, ni para andar enloquecida de una a otra plataforma, llegando tarde a todas partes. Que ya no sé si he estado en Somos, en Vivimos en Estamos o en Parecemos. Talavera, que es el apellido común. O en la Falange, que va de por libre y sólo con el nombre.

Mal estaba, y desde este nido lo he criticado siempre, el sopor y la desidia en los que estábamos sumidos, como si diéramos por hecho que la maldición había caído sobre nosotros y no podíamos hacer nada. Pero ni tanto ni tan poco, marido loco. Que han empezado a salir plataformas como setas, supuestamente con las mismas intenciones pero mirándose de reojo unas a otras, y hasta acusándose de robarse ideas o de ir un paso por delante o por detrás. Y eso sí, cada cual con su propia manifestación, que eso de ir de la mano, como que no.

El alcalde se ha apresurado a ponerse a la cabeza de todas, hasta de la que no teníamos ni idea, con gran sorpresa por parte de los que pensaban, como la que suscribe, que los falangistas se habían extinguido, como los dinosaurios. Pero parece ser que no. En fin, igual es que entre tanto ir y venir a Madrid, llamando a puertas de secretarios de Estado y ministros, se le había olvidado contárnoslo. Gran asamblea en El Salvador y otra recogida de firmas que, entre vosotros y yo, no van a ninguna parte, más allá del trastero del ministerio o la administración de turno.

Seguimos como estamos, o peor, que todo lo que sea no avanzar, es retroceder, y no somos noticia por nada bueno. Mejor dicho, lo somos por todo lo malo. Aunque ahora ya no somos la cuarta ciudad con más paro de España. Somos la quinta, que no es mucho consuelo que digamos.

Poco ha durado la foto y el mensaje de unidad que pretendía darse desde el Ayuntamiento. Se ha sustituido por tranquilidad, la del Gobierno, claro, que ha incorporado, en un golpe de efecto, a dos nuevos miembros, los concejales de Ciudadanos, que han sido suspendidos cautelarmente de militancia por su partido, por saltarse las directrices fijadas. No sé yo de qué sirve el pacto antitransfuguismo que, en mi ignorancia de cigüeña pensaba que ayudaría a hacer más limpia la política.

Y ya veis, mareada con estas cosas, casi ni tiempo he tenido para seguir el Congreso sobre el Padre Juan de Mariana, que ha sido un éxito, o la Semana de Teatro, que también. O el Día de la Enseñanza en Castilla-La Mancha, que tuvo Talavera como escenario, con promesa de ampliación de la Universidad incluída. Hay que recomponerse, que llega la Semana Santa, aunque no esté mi body para procesiones y músicas fúnebres. Reservo las fuerzas para las Mondas, que son más nuestras y hay que darlo todo. Ir de tapas, por supuesto, que los hosteleros prometen echar el resto.

I Congreso Internacional ‘La actualidad del padre Juan de Mariana’ (Foto: Centro Asociado de la UNED)

La primavera no ha llegado al Tajo, que por el pobrecito mío no pasan las estaciones, siempre está en la misma, mientras se suceden los trasvases, tres en lo que va de año, y aquí esperamos resignados otro verano de mosquitos y malos olores. Por terminar bien, ha nevado en Talavera, y una, que es de natural optimista, se agarra a eso de “año de nieves, año de bienes.

Por Mª Ángeles Santos.

 

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