Cigüeñas en “stand by”

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CIGÜEÑAS EN “STAND BY”


Desde siempre, las cigüeñas han sido portadoras de noticias. Buenas, a menudo, y no tan buenas en otras ocasiones. Todos hemos oído decir eso de “¿Qué traes en el pico, cigüeña?”. Pues bien, como no son precisamente estas majestuosas aves blancas las que faltan en Talavera, en esta sección preguntaremos cada mes a las cigüeñas qué ha pasado en la ciudad, qué se cuece, qué es noticia. Y cruzaremos los dedos para que nos traigan buenas nuevas.

No es que estemos apagadas, que el pilotito sigue encendido por si acaso hay que correr, que aquí nunca se sabe. Pero agosto es un mes para estar en stand by, alertas, pero con cierta distancia. Claro, que lo mismo decía yo de junio, tras la primavera ajetreada, y de julio, después de los cambios de gobierno, moción de censura y todas esas cosas. Tocaré madera, aunque lo que toque sea poner distancia a las historias habituales, que ya llegará septiembre.

Por lo pronto, mes sin Pleno, sin Juntas de Gobierno y con los munícipes bajo mínimos, lo cual es de por si solo garantía de tranquilidad, porque vaya julio que nos han dado. Se nota que ya están velando armas, afilando las espadas para la contienda electoral del próximo año, y hay que sacarle punta a todo, a lo bueno, a lo malo y a lo regular.

Por más que las cosas no cambian por estos lares, que la vida sigue igual, sin tren, sin nodo logístico, con las calles, aceras y pasos de peatones, en general, bastante impracticables, aunque haya en marcha un mini plan de asfaltado. Pero es que son tantas las que lo necesitan, que se nos hace muy poco el arreglo de media docena. Hablando de arreglos, enésima chapuza en la Corredera, que las chapas siguen sonando y las baldosas se siguen levantando. Y así, desde el primer día. Lo que ya está terinado es el nuevo pavimento de la calle Gresitas, que también duró dos telediarios.

La limpieza-mejor dicho, la suciedad- de nuestras calles y plazas, la acumulación de residuos y los contenedores poco presentables, siguen centrando la batalla política. El Gobierno afirma estar satisfecho con el aspecto de las calles, y la oposición en bloque ve otra cosa. Lo mismo por cierto que vemos los ciudadanitos de a pie, y las cigüeñas desde arriba.

Y hablando de limpieza, el lago de La Alameda ha sido protagonista absoluto de las últimas semanas, justo cuando lo descubrimos “vestido” con un manto verde, de varios centímetros de grosor y con un aroma no precisamente de maderas de oriente. Lleno de algas y sucio a más no poder, que no sé como mis parientes, los patos, podían abrirse paso entre tan exhuberante vegetación. Algo habrá que hacer y que inventar, que doctores tiene la iglesia, y técnicos el servicio de Medio Ambiente, pero no podemos estar gastando 8.000€ de nada cada dos por tres, y mucho menos, ofrecer a los paseantes tan bochornoso espectáculo.


Y para colmo, nos encontramos con un nuevo trasvase, que vale, estaría rpevisto, pero teníamos la esperanza de que el recién llegado Gobierno cambiara el “curso” del río, trayéndolo para estos lares en lugar de desviarlo a Levante. Seguiremos protestando, a ver si nos escuchan de una vez.

Por cierto, nuestra más entusiasta bienvenida a la Asociación Manuel Azaña, que nos ha elegido como sede del legado del presidente de la República e insigne escritor. Una colección magnífica en un edificio precioso.El verano está siendo piadoso, y con espisodios puntuales de calor, tampoco se está portando mal. Es verdad que hay mucha gente de vacaciones, que son días de piscina, de parcelas o de visitas a las charcas próximas, pero una vez concluída la programación de julio, nos falta algo que echarnos a la boca en materia de cultura y entretenimiento, que se acaba el Festival de Jazz y hasta luego Lucas… Y no se trata de estar todo el tiempo en biquini, que los días dan para mucho. Felices vacaciones, y nos vemos en septiembre.

PATRIMONIO EN PELIGRO…

Y viandantes también. Supongo que todos evitamos, de cuando en cuando, pasar por tal o cual acera, o por debajo de uno u otro edificio que, con toda su grandeza, su monumentalidad a veces, acusa el paso de los años y del abandono. Pasa en edificios privados, cuyos dueños, por no residir aquí o por estar, frecuentemente, inmersos en problemas de herencias con múltiples beneficiarios, van dejando pasar los años mientras se acumulan basuras, se derrumban fachadas o se oxidan balcones. Lo grave es cuando ocurre con el patrimonio municipal, el que es de todos y debería estar a nuestra disposición. La antigua clínica La Milagrosa es un buen ejemplo de lo que digo. Un edificio magnífico colonizado por gatos y malas hierbas y que de desploma lentamente, aunque ahora parece que van a arreglar las cubiertas. Vale. Pero es poco. Sería estupendo que ese edificio, y otros, como el de la Plaza del Potro, prestaran un servicio publico. Porque son eso, públicos.

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