Cigüeñas en biquini

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playa

Desde siempre, las cigüeñas han sido portadoras de noticias. Buenas, a menudo, y no tan buenas en otras ocasiones. Todos hemos oído decir eso de “¿Qué traes en el pico, cigüeña?”. Pues bien, como no son precisamente estas majestuosas aves blancas las que faltan en Talavera, en esta sección preguntaremos cada mes a las cigüeñas qué ha pasado en la ciudad, qué se cuece, qué es noticia. Y cruzaremos los dedos para que nos traigan buenas nuevas.


Entre el cambio climático, este otoño que más parece verano y la noticia de que ya mismo tendremos playa en el Tajo, no sé si mudar la pluma como se ha hecho de toda la vida de Dios en estas fechas, o ponerme directamente el biquini y olvidarme del cambio de armarios, de acondicionar el nido para el invierno y de tejer una bufanda para mi santo y unas manoplas para mis pollitos.  Y yo, en biquini. Bueno, quien dice biquini dice bañador de una pieza que, además de ser más glamuroso, seguro que le va mejor a las peculiaridades de mi cuerpo y de mis años, que una tiene ya su edad. Se acabaron los vuelos rasantes al río para “pescar” ramitas y palos (y alguna que otra porquería), que ahora podré hacerlo directamente desde la pasarela que se va a instalar. Y secarme tranquilamente en la arena de la playa mientras mis crías hacen castillos, cubito y pala en ristre. Qué emoción. No veo el momento de que llegue febrero.Y a ver quién es la guapa que, con semejante panorama en el horizonte, se pone a hablar de las cosas de siempre, de las que no son espejismos o decorados de opereta.  Pero el deber me llama, y una es muy responsable con el oficio de llevar y traer noticias en el pico. Desde la Plaza del Pan, y a decir de mis chicas de La Colegial, no hay día sin foto, sin visitas de postín y sin algún eurillo que otro, para las murallas, pera terminar El Salvador (que ya les vale),  para unos tallercitos que entretengan a un puñado de talaveranos, una rebajita en alguna tasa y muchos anuncios de reuniones con las alturas. Algo es algo, y más en el país de nada.

Nos despedimos del AVE y de la carrera de Informática, que no están los tiempos para inventos nuevos. Eso sí, tendremos, cuando lo tengamos, un tres apañadito y tenemos, que eso vale mucho, el apoyo incondicional de la Junta para cuando la universidad vaya mejor y pueda plantearse ampliaciones.

Los datos del paro no nos dan ni un respiro pequeñito, y los de la huída de población, tampoco. Dicen los que entienden que la crisis se ha llevado por delante uno de cada tres empleos en la ciudad. En Sanidad y Educación, los números asustan. Los estudiantes vuelven a estar en pie de guerra y salen a la calle con sus camisetas verdes clamando en el desierto.  Una vez más, la solidaridad es lo único bueno que nos pasa en esta tierra de nuestros dolores. Cáritas reparte al día una tonelada de alimentos, bendita sea, se multiplican las carreras solidarias, las iniciativas vecinales para recoger comida y fondos para los más necesitados… ¡Qué buena gente hay en Talavera! No me canso de decirlo.

Mientras hablamos de playa, los usuarios de la piscina cubierta, cerrada por obras, recogen firmas para su apertura inmediata. Y otro tanto sucede con el velódromo y las pistas de paddle, que necesitan atención y mantenimiento, como todo. La Cultura, a trancas y barrancas, también pone la nota amable. La Biblioteca celebra su día con brillantez, que tiene su mérito dados los malos tiempos para la lírica en que nos encontramos.

Ganemos Talavera se presenta como la curación de todos los males que nos aquejan. Tarea tienen. La primera, definir un programa y buscar un cabeza de lista, que no será fácil cuando hay tantas formaciones, sensibilidades y particularidades distintas.  Y el tiempo apremia.

Talatapa ha sido un éxito de público y participación, y es que las cosas bien hechas, bien parecen, como diría mi abuela. El Halloween y el Día de los Difuntos, más nuestro, han pasado sin pena ni gloria, que ya no es tiempo de fiestas y, si alguien no lo remedia, habrá que esperar a Navidades para ver una chispa de alegría en nuestras calles.

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LA TERCERA JUVENTUD DE JOAQUÍN BENITO DE LUCAS

“Esta es mi voz. Desde el fondo sonoro / se alza a la superficie / de la corriente y canta y canta / entre los puentes que levanta el aire. / Ni importa quien la escuche o quien la lea./ Su escritura indeleble /queda en la arena como testimonio”.

Es la voz de Joaquín Benito de Lucas, que ha vuelto a sonar-nunca ha dejado de hacerlo-con motivo del homenaje por su 80 cumpleaños, por entrar en la “tercera juventud”, como él mismo ha definido esta nueva etapa de su vida. Joaquín, como el Tajo, es Talavera. Unas veces desde aquí, otras, desde muy lejos, pero con la mirada siempre en la orilla del río que le vio nacer y que ha visto el transcurrir de sus años y de su obra. Era obligado el testimonio de afecto que los talaveranos, de la mano de su mujer, Françoise, le rindieron con motivo de su onomástica. Su compromiso, su implicación activa en los Premios Nacionales de Poesía, cuya última edición se acaba de fallar, su presencia siempre que se le requiere y, sobre todo, su infinito amor por Talavera, le hacen acreedor de los más altos afectos. Cada tramo de nuestro río, desde que nace y a lo largo del millar largo de kilómetros hasta que llega al mar, está presente en su poesía. El Tajo caudaloso de su infancia, el que se arrastra penosamente en nuestros días… El río siempre esperando, como Joaquín, una nueva juventud.

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