Cigüeñas de estreno – Mª Ángeles Santos

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CIGÜEÑAS DE ESTRENO


Por Mª Ángeles Santos

Desde siempre, las cigüeñas han sido portadoras de noticias. Buenas, a menudo, y no tan buenas en otras ocasiones. Todos hemos oído decir eso de “¿Qué traes en el pico, cigüeña?”. Pues bien, como no son precisamente estas majestuosas aves blancas las que faltan en Talavera, en esta sección preguntaremos cada mes a las cigüeñas qué ha pasado en la ciudad, qué se cuece, qué es noticia. Y cruzaremos los dedos para que nos traigan buenas nuevas.

Estrenamos verano. Pero eso es lo de menos. Estrenamos legislatura, una nueva etapa, de esas que pasan en las ciudades cada cuatro años, y que se presentan con una mezcla de ilusión, de expectación, de incertidumbres y, sobre todo, en esta Talavera de nuestros dolores, de esperanza.
Las urnas han hablado alto y claro. Clarísimo. Vamos, que no hay quien reconozca ese salón de Plenos que tan bien conocen mis hermanas de la torre de la Colegial. Para empezar, la mesa presidencial, con la insólita imagen de una mujer en el centro, por primera vez en nuestra historia. Y luego, los escaños. Casi todas las caras nuevas y un reparto bien distinto de la etapa que dejamos atrás.
A estas alturas, ya sabréis todos que el PSOE consiguió 14 concejales, por 5 del PP, 3 de Ciudadanos y 3 más de Vox, nuevo en esta plaza. Pues eso, que los números cantan, como ha cantado también la voz de los talaveranos pidiendo cambio tras muchos años de estancamiento, oscuridad y ausencia absoluta de horizontes.

Por el momento, las cigüeñas estamos muy contentas. El cambio es esperanza, y ya estábamos muy hartas de sobrevolar una ciudad gris y triste. Eso sí, ya sabéis que no se nos escapa ni una, y vamos a estar muy pendientes de todo, que los votos no son cheques en blanco y que, de verdad, esperamos que el nuevo equipo traiga gana de dejarse la piel por nuestra ciudad.
Y eso que empieza el periodo de vacaciones y, quien más y quien menos, los políticos también, que menuda rachita llevamos, está pensando en unos merecidos días de vacaciones, en poner tierra de por medio a este infierno de calor y mosquitos. Por cierto, que el primer día de la reciente ola de calor fuimos récord regional, con 43 graditos de nada. Lo que digo siempre, que no somos los primeros por nada bueno. Y crucemos los dedos que aún no hemos tenido incendios de importancia.
Se vacían los colegios y se llenan las piscinas, después de unos problemillas para la apertura. Lo que no se llena ni de coña es el río. Vale que la primera visita de la nueva alcaldesa ha sido justamente para hablar de nuestro pobre Tajo, pero ahí sigue, arrastrándose dolorido esperando que algún día se cumpla la promesa de aumentar el caudal que se lleve de golpe la porquería del cauce y unos cuantos milloncejos de mosquitos.
Un año más, los hosteleros son los más perjudicados al ver como huyen los parroquianos de las terrazas mientras se llenan los platos y vasos de esos molestos bichejos que dicen que no pican, pero que fastidian…
Ya hemos pasado todas las fiestas habidas y por haber, pero nos quedan los barrios, ya sabéis, esa bendita costumbre de Talavera de que cada Asociación de Vecinos tenga su patrón, su misa, su verbena y su pregón durante los meses de julio y agosto. Para que no echemos de menos las ferias. Se prepara el festival de Jazz, el acontecimiento del verano, en el que la programación cultural se relaja hasta el mínimo.
Y poco más hay que contar, que junio, con tanta cita electoral, ha dejado el espacio muy justito para otros temas. Esperamos que a partir de ahora haya muchas novedades, y todas buenas, que ir contando.

RESPETO AL PATRIMONIO

No hay nada que me enerve más que ver una pintada o cualquier otro atentado al patrimonio, natural o histórico-artístico de una ciudad. Hay que ser muy descerebrado para pisotear un jardín, arrancar un árbol o pintar un lienzo de muralla o un mural de cerámica. Pero es obvio que haberlos, los hay, y no sólo en Talavera. Sé que es tarea imposible coger a los pintores de pacotilla, pero, al menos en los últimos casos, la administración ha actuado con celeridad, limpiando de inmediato las pintadas que nos abochornan y que no pueden permanecer ahí, como sucede en otras muchas zonas de la ciudad, por los siglos de los siglos. La ciudad es también patrimonio de todos, y avergüenza pasar por calles como Mesones, o Ramón y Cajal, o tantas otras de pleno centro de Talavera en las que, a la tristeza de los locales cerrados, se suman las paredes y los escaparates pintados, dando aún más sensación de mugre y abandono. Todo hay que tenerlo en cuenta, además de los monumentos.

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