Chapa y pintura

0

Museo Ruiz de Luna Talavera

No es que esté haciendo reparaciones de urgencia en el nido, que también, porque a falta de lluvia (ya nos acordaremos del trasvase en verano), han soplado unos vientos de todos los demonios, que se me han llevado parte de la casa. Hablo de lo que los humanos llaman arreglos de “chapa y pintura”, lavados de cara para recibir a la visita, que en este caso son los votantes.
Menudas prisas les han entrado. Que si el Urban en la Corredera, San Andrés y otros lugares, que si el parque de tráfico (ay, si Miguel Solana levantara la cabeza), que ha estado cuatro años criando hormigas y malas hierbas, que si el Alfar, que tendrá telarañas para aburrir, que si unos cuantos trabajillos con los ahorros de IPETA, a plazo fijo desde el año pasado, que si brigada de limpieza en los barrios, El Salvador, terminado hace ni se sabe… El puente sigue sin luces, y también anuncian ahora el “rescate” del Museo Ruiz de Luna , hermano pobre del toledano Santa Cruz, y que ha ido languideciendo hasta convertirse en casi inexistente. Y hasta han retomado la sempiterna idea del área metropolitana para conectarnos con los pueblos de la comarca…
En fin, las cigüeñas también llamamos a esto el arreón del vago, que tenemos, como en todas partes, colegas a los que les pilla el cambio de estación con el nido sin barrer.  Y hablando de nidos, desde el Ayuntamiento nos han obsequiado con media docena de viviendas artificiales, a las que servidora no se piensa cambiar, por muy bonito que sea el paisaje del río en los que los han ubicado.  Que se vayan atando los machos mis hermanas de la Colegial, que tienen todas las papeletas para ser desahuciadas de su privilegiada vivienda y trasladadas, sí o sí, al nuevo domicilio.
Y a ver quién me informa ahora de las novedades de la Plaza del Pan, y del mundillo político en general, que está más que revuelto. Tantos años como llevo aquí encaramada, y nunca había visto cosa igual.
Un alcalde que llega por accidente (triste) y que ya se queda de candidato; treinta y dos nombres en la lista de Ganemos y rifirrafe en Izquierda Unida, cuya cabeza visible no estará en esta aventura; Podemos, que se desmarca, vamos, que no se presenta. Y el PSOE… Pues eran cuatro y ahora no son ninguno. Como lo leéis. De momento, vais a tener que esperar el próximo número de COVER para enteraros, y esperaos que no sea al siguiente, que las cosas de palacio van despacio.
Han pasado los carnavales sin pena ni gloria, y una, a las que ya le amarillean las plumas y los recuerdos, echa la vista atrás para recordar eso de que Talavera no tenía ni Dios, ni Rey ni Semana Santa. Ya sabéis, por eso de tener la Virgen del Prado, mi casera, la Reina del apellido y las Mondas. Habrá codazos en las procesiones, y en las Mondas se tirará la casa por la ventana, que es lo que toca.
Creo que nos van a tocar unas gotitas de la Cumbre del Vino, que en las alturas se han compadecido de esta tierra, sin Greco ni Quijote para rebañar unos euritos. Y una miajita de Cultura, que también andamos escasitos de ella, que es poco alimento para el espíritu un par de obras de teatro y alguna jornada de poesía o una exposición. Más lo que quieran regalarnos los chicos de Elvis, que es bastante, desde música a novela negra.
Talavera Ferial cumple diez años, y no es que se le haya sacado mucho rendimiento que digamos, que salvo pollos y perros, poco movimiento hemos visto. Y nula imaginación para inventar nuevos eventos que ocupen las magníficas instalaciones que tenemos.
El Tajo sigue arrastrándose a duras penas, mientras a los de arriba se las refanfinflan las sentencias, los viajes a Bruselas, los estudios de la Plataforma y el sunsuncorda, que Murcia es mucha Murcia. Cerrado también, aunque “replanteado”, el Centro de Artesanía, antiguo mercado de abastos y actual no sabemos qué. Ahora cuentan que se ha “rediseñado” y que será un espacio más enfocado a la gastronomía. Pues nada. Otros cuatro años perdidos.
Sigue aumentando el número de desempleados, que ya casi no es noticia. Como el mes anterior, como el otro y como el otro. Y del número de establecimientos cerrados, ni hablo, que ya he renunciado a hacer vuelos rasantes por Muñoz Urra, la Trinidad, san Francisco y no digamos la Corredera, Joaquina Santander, Ángel del Alcázar…
¡Ay qué pena! Espero que los candidatos a alcalde, el que hay y los otros, cuando los haya, vengan cargaditos de ideas y de soluciones que sean algo más que arreglos de chapa y pintura, porque tenemos los cimientos tocados, y esto amenaza con caerse.
El próximo mes también estaremos en pre-campaña. Qué fatiga escuchar a unos y otros tirándose los trastos a la cabeza, que una ya lleva muchas elecciones por las plumas.

[colored_box color=”blue”]

La Biblioteca  del Alfar
Decía Doris Lessing, la premio Nóbel británica, que “La biblioteca es la más democrática de las instituciones, porque nadie en absoluto puede decirnos qué leer, cuándo y cómo”. Igual si estuviera aquí, en Talavera, y desgraciadamente en otros puntos de esta España recortada y “externalizada “hasta desangrarla, su afirmación no sería tan rotunda. Después de cuatro años cerrada, privando a los talaveranos de un magnífico edificio e infinitas posibilidades de acercarnos a la Cultura, anuncian a bombo y platillo la apertura de la nueva biblioteca. La del Alfar.
Qué alegría. Nunca es tarde si la dicha es buena. Pero es que la dicha no es buena. El siguiente anuncio es que será de gestión privada. Ya está todo dicho, y ya se ha ido al cuerno la teoría de Doris Lessing. No debería espantarme, porque ya han hecho lo propio con las bibliotecas del barrio de Santa María y Patrocinio, pero El Alfar…
El Alfar del Carmen es otra cosa. Estaba destinada a ser la segunda gran biblioteca de la ciudad, en un edificio señero que ha costado mucho dinero a los talaveranos y del que todos nos sentimos orgullosos.
Da igual la empresa que se lo quede. Es una de esas grandes que concurren a todo, desde obras a cátering pasando por recogida de basuras o ayuda a domicilio; de las que igual fríen una camisa que planchan un huevo, siempre que sea rentable. Y no concibo una biblioteca como una máquina de hacer dinero.
Yo, como Borges, imagino que el Paraíso es una especie de Biblioteca. Pública, claro.[/colored_box]

 

Dejar respuesta