Entrevista Canalla con Carlos Maldonado

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CARLOS MALDONADO


Carlos llegó y triunfó. Fue el protagonista absoluto de su edición del programa Masterchef, y lo sigue siendo. Con esa capacidad de disfrutar como un niño mientras no deja de cosechar triunfos, ha hecho un poquito más grande a Talavera. Familiar, generoso y siempre amable. Su restaurante “Raíces” está siendo todo un reto para él y su equipo, pero su ilusión es más poderosa. Gamberro, lo justo, eso es cosa del pasado.

Hace pocas semanas que abriste el restaurante. ¿Cuál es el balance? ¿Cómo te sientes?
Los primeros pasos han sido muy positivos. La gente se ha volcado con este proyecto, pero estoy pagando la novatada. Estamos muy cansados, cuesta mucho arrancar de cero. Ahora libramos lunes, martes y miércoles para poder organizar todo y mejorar.

¿La Estrella Michelín entra en tus planes?
La Estrella Michelín tiene que ser una consecuencia, no un objetivo. Una consecuencia del buen trabajo, del disfrutar. Yo no voy a cambiar absolutamente nada de mi concepto para conseguir una. Sin ninguna duda tiene que ser un bombazo recibir un premio así, pero tiene que ser siempre una consecuencia.

¿Cómo vas a compaginar la Gamberroneta con el restaurante?
¡Ay mi Gamberroneta! (suspiros) Ahora la tengo un poco abandonada. En un principio, íbamos a hacer dos equipos. Uno para el restaurante y otro para la caravana pero al final hemos tenido que venir todos al restaurante. Pero esto no quiere decir que deje el food truck, me lo ha dado todo, y yo me relajo mucho con él.

¿Qué opinas de la nueva escena gastro de Talavera, especialmente en la zona del Casco Viejo?
Si la gente lo apoya, es porque es bueno. El Casco Viejo es la zona más bonita de Talavera, con más tradición y alma.

Entonces, ¿se come bien en Talavera?
En Talavera se come genial. Yo sólo he aportado mi concepto, pero no quiere decir que sea mejor ni peor que otros. Tenemos grandísimos restaurantes que llevan toda la vida, y eso es porque son “cojonudos”.

En estos tiempos de crisis, me gustaría que mandases un mensaje positivo a los talaveranos.
Tenemos que remar todos a uno, y currar, currar mucho. Desde las autoridades a la gente de la calle. No podemos decir siempre eso de “Talavera está muy mal”. Hay una economía un poco floja, pero que cada vez se mueve un poco más. Tenemos que apostar por nuestra ciudad y levantarla.

¿Cuándo te surgió la pasión por cocinar?
Yo nunca había pensado en cocinar para la gente, pensaba en cocinar para mi. Soy muy tragón, un zampabollos. Así que tuve que aprender a cocinar para mi. Poco a poco le fui cogiendo el gustillo…Veía a mi abuela en el monte, allí lo hacían todo, migas, arroces y mucha carne de caza. Quizás de esos tiempos me viene esa pasión.

Somos lo que comemos. ¿Cómo interpretas esas frase?
Está muy de moda comer sano, terminar con la comida rápida. Todos lo días una hamburguesa no puede ser, algún día sí. Pero vamos, que cada uno haga lo que le de la gana, y que venga por aquí a comer (risas)

¿Relacionas los sentimientos con la comida? Por ejemplo, ¿comes algo específico cuando estás triste?
Relaciono la comida con los recuerdos más que con los sentimientos. Aquí en el restaurante intentamos trabajar la tradición para transportar a la gente a sus recuerdos.
Dime algo que te parezca una aberración como comida, pero que te encante.
El chorizo con chocolate. Es un postre del chef José Carlos Fuentes, y la verdad es que está bueno.

Gamberroneta, cocina gamberra…es el momento de que nos cuentes alguna de tus gamberradas.
Soy muy bueno, no hago gamberradas (risas). Bueno, casi mejor no te cuento porque cuando las hacía las liaba muy gordas. Hay gamberradas que hacen gracia y otras que no, yo solía hacer de estas últimas.

¿Eres mejor chef o amante?
Soy mejor chef por ahora. No tengo tiempo de disfrutar de mi mujer. Y ella se está ocupando de todo, del bebé, de la casa, de su trabajo…Pero es el momento de concentrarse en el restaurante y sacarlo adelante.

Mucha gente pudo ver tu boda en televisión. La ceremonia, el banquete, pero yo quiero saber qué pasó después.
Nos pusieron una barra libre en el Diverxa y acabamos a las 6 de la mañana. Lo mejor de las bodas es que te reúnes con la gente que quieres y que hace mucho que no ves. Fue una pasada, y que se retransmitiera en la tele fue el no va más.

Imagino que estaban todos tu amigos. Carlos, ¿qué buscas en un amigo?
No busco nada en un amigo, ellos ya te lo aportan todo. A mi hay veces que esto me supera completamente. Hace dos años era un vendedor ambulante y ahora tengo mi propio restaurante. Todo este camino ha sido duro, con subidas y bajadas de ánimo, pero mis amigos siempre han estado ahí.

Los chefs tienen fama de ser muy bordes, pero tú eres muy majo…
Los chefs no son bordes en absoluto, son humanos. La televisión tiene que meter “chicha”, si no, sería muy aburrido. En mi caso, como tenemos la cocina abierta, a veces me dicen, no te pongas tan serio Carlos; pero no es seriedad, es profesionalidad. Yo quiero que salga todo bien, así que a veces hay que sacar el genio.

¿Tienes algún lema en la vida?
Ser feliz. Buscar esa felicidad para poder serlo al 100%, lo que quizás sea una de las cosas más difíciles.

¿Me cuentas un chiste culinario?
¡Soy malísimo para los chistes! Eso se lo dejamos a Arguiñano (risas)

Entrevista realizada por Susana Hormigos.

 

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