Veranos en familia – Marío Sánchez

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VERANOS EN FAMILIA


Por Marío Sánchez – Psicólogo

Llega el calor, el sol, las piernas salen a pasear por las calles y las chanclas nos siguen a todas partes. Ha llegado el verano. Y, tal vez, seas uno de esos padres o madres que piensan: ¿y ahora qué hago con mis hijos y con mis hijas? Pues hoy os doy algunos consejos para pasar mejor estos meses.

Por un lado, es bueno que tengan algún tipo de rutina. ¡La rutina para nuestros hijos e hijas es buena! Les ayuda a no tener incertidumbre y, por tanto, a que no estén tan nerviosos. Y no digo que necesiten un horario hecho al minuto, repleto de cosas que hacer. No es necesario. Pero sí ciertas pautas. Por ejemplo, tienen que levantarse antes de una determinada hora, los martes y los jueves nos vamos a la piscina o el viernes vamos a casa de un familiar. La cuestión es que sepan a qué atenerse durante la semana. Repito: no tener ciertas rutinas o ciertos planes les genera incertidumbre, esto les produce ansiedad y que estén nerviosos.

Luego, es bueno que tengan cierto tiempo al día para trabajar; o bien leyendo, dibujando, haciendo ejercicios… Enlazado con el punto anterior, es bueno que una hora al día sepan que tienen que estar sentados haciendo algo. En esta línea los campamentos, tanto los que son fuera como los urbanos, vienen muy bien: les dan rutina, cosas que hacer y actividades. Y, tenemos la gran suerte, de que hay campamentos de un montón de cosas: deporte, cocina, electrónica, arte… Si os habéis planteado llevarles a uno, intentad que cuadre con sus gustos, porque así estará más motivado y más contento.

Por otro lado, el verano es un buen momento para hacerles responsables de ciertas tareas en casa: que sean los encargados de poner y quitar la mesa, que se ocupen de meter su ropa en la lavadora y tenderla, hacer la cama, pasar la aspiradora por su cuarto… Aquí siempre en función de la edad: no le vas a pedir la misma implicación a un niño de cuatro años que a uno de quince. Al pequeño le podrás pedir que recoja sus juguetes antes de comer o que ayude llevando las servilletas o poniendo el mantel; mientras que al de quince sí le puedes pedir que haga más cosas o que, incluso, se encargue algún día él de hacer la comida ─por ejemplo entre semana puede echar una mano cocinando pero el sábado que sea él quien se ocupe de hacer la comida, siempre teniéndote a ti de ayudante─. Esto hará que tengan más autonomía, sean más independientes y aumente su autoestima, creando un sentimiento en ellos de «me estoy haciendo mayor».

Entre semana se entiende que trabajéis y estéis más ocupados, así que otro punto para tener en cuenta es que, los fines de semana, hagáis algo más familiar y diferente. Vale tanto desde desayunar fuera el domingo, cocinar todos juntos el sábado, iros de paseo, de pic-nic… ¡Lo que se os ocurra! La cuestión es que intentéis hacer algo familiar, todos juntos y que les guste a vuestros hijos. Está muy bien que a ti te apetezca ir al monte cada sábado para hacer una ruta andando, pero puede que a tu hijo o hija de trece años no le guste, así que no sería lo más sensato hacer eso todos y cada uno de los sábados. Haced algo que os guste a todos y, si no es posible, ir cambiando: un sábado escoge uno, el domingo otro, al sábado siguiente otro, etc.

Esto me lleva al último punto: cuando os vayáis de vacaciones, pensad que también son sus vacaciones. Ellos también tendrían que tener voz y, en función de la edad, voto para escoger qué vais a hacer. Aunque a ti te encante la escalada, a lo mejor vuestra hija o hijo le apetece ir a la piscina o a la playa; aunque a ti te parezca la mejor idea del mundo pasar el día en un museo, a lo mejor a ellos no. Como todo, ir negociando: podéis plantear unas vacaciones en que, en algún momento, todos hagan algo que les gusta; podéis ir un día de escalada, otra mañana a un museo y por la tarde a la playa, por ejemplo. Tenerles en cuenta va a reforzar en ellos su autoestima, la confianza hacia vosotros y van a ser más felices.

Espero que paséis unas buenas vacaciones y, recordad, el primer paso para ser feliz es pensarlo.

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