Independencia

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Al grito de independencia miles de catalanes salieron a la calle para celebrar su fiesta de la Diada, utilizada una vez más como marco reivindicativo nacionalista.
El nacionalismo catalán, de la mano de Mas, ha optado claramente por un país dividido por la independencia, antes que por un país unido para solucionar la grave crisis que también atraviesa Cataluña. Las vísceImagen-promocional-de-la-V-de-_54414650334_51347059679_342_226ras son más fáciles de manipular que los bolsillos, pero cuando en las vísceras se añade el hecho de que el bolsillo va mal, porque el enemigo España nos asfixia, el germen está más que sembrado.
Por parte del Estado y el gobierno de España, las cosas se podrían haber hecho peor, pero es difícil imaginar cómo. A falta de un análisis más pormenorizado, es evidente que las mayorías absolutas del PP han sido el mayor problema para la unidad de España, por mucho que se les llene la boca de banderas y discursos tan patrioteros como ridículos.
Aznar pasó de hablar catalán en la intimidad en su primera legislatura, a ladrar en castellano a los catalanes a partir del año 2000 y su mayoría absoluta. Y Rajoy ha creído en su inmensa estupidez negligente, que esconder la cabeza bajo el ala le iba a servir también en este asunto, como cree que le ha servido en cualquiera otro. Un presidente que no da la cara, que se limita a esperar a que todo escampe, mientras su recua de vocingleros se dedican al insulto y a la amenaza, es un presidente indigno, inepto y terriblemente pernicioso.
Los voceros de la derecha española se han hinchado a insultar a los catalanes en general y al nacionalismo catalán en particular. Más que buscar la unidad de España, al leerlos o escucharlos, lo que parece es que quieren castigar a los catalanes  obligándoles  a seguir siendo parte de España. Su actitud es tan despreciable y miserable como la de los nacionalistas ultramontanos catalanes. Ambos grupos juegan el mismo juego sucio  que más pronto que tarde llevará a la inevitable separación de Cataluña de España. Cada vez lo tengo más claro. La altura de nuestros dirigentes políticos es tan paupérrima, que no podemos esperar otra cosa que el fracaso más absoluto.
Cataluña será independiente incluso a pesar del nacionalismo catalán. Si después de siglos de convivencia en un mismo Estado no hemos sido capaces de poner sobre la mesa lo mucho que nos une, lo mucho que nos favorece la unidad, lo mucho que tenemos en común, y sin embargo hemos sacado cuchillos y guadañas para echarnos la mierda encima unos a otros, es que definitivamente esto no funciona. De todo esto saldrá una inmensa lección para la historia… Los grandes hechos no se pueden dejar en manos de grandes enanos.

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