Cómo prevenir la morosidad – Emilio Gutierrez

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CÓMO PREVENIR LA MOROSIDAD


Partiendo de la base de que es un hecho evidente y constatado que el ejercicio del comercio implica riesgos, lo que tenemos que tratar es de aminorar las consecuencias en caso de impagos de los mismos, y para ello, debemos partir de lo que se denomina dentro de ese protocolo de actuación la denominada actuación preventiva, consistente en analizar el riesgo y solvencia de una posible operación incluso antes de cerrar la misma, y para ello, una de las principales premisas es comprobar la solvencia empresarial de la parte con la que vamos a negociar o entablar esas relaciones comerciales, pero no sólo estudiar su solvencia sino incluso la forma en la que vamos a documentar dicha relación comercial.

En  toda reclamación debemos de tener en cuenta que “corresponde a quien reclama la carga de probar los hechos normalmente constitutivos del derecho que reclama” lo que nos lleva a la conclusión de que debemos de documentar la operación lo más ampliamente posible.

Ante los Tribunales, el que reclama o en su caso al que reclaman, demandado, deberán probar lo que alegan, en definitiva tienen que probar su derecho y ello implica acreditar fehacientemente aquellos hechos sobre los que un demandante basa toda o parte de la pretensión perseguida ante los Tribunales. Si se pretende la protección eficaz del derecho a reclamar o en definitiva, de conservar la posibilidad de entablar acciones legales, consecuencia de un incumplimiento contractual por causa de impago, es coherente prestar especial atención a la forma como se documentan las relaciones comerciales realizadas con los clientes. Es preciso disponer de una correcta documentación, que cumpla la normativa vigente.

Varios son los aspectos que se deben de tener en cuenta para tener perfectamente controlados los créditos y los posibles impagos que se puedan dar en la empresa, así:

1.- Deberemos tener una adecuada documentación de las deudas: Es interesante documentar las deudas con títulos que permitan interponer acciones cambiarías, es decir, con letras, cheques y pagarés.

En el caso de cantidades elevadas, es muy importante obtener un reconocimiento previo de la deuda, por escrito y si es posible ante notario, donde el deudor se comprometa a pagar la factura en un determinado plazo.

2.- Plazos de Prescripción de las deudas: ATENCIÓN EMPRESARIO SE NOS ACABA EL PLAZO PARA RECLAMAR FACTURAS IMPAGADAS ANTERIORES A 2015

Como en varias ocasiones ya hemos puesto de manifiesto la Ley 42/2015 de fecha 07/10/2015 modificó el Código Civil en su artículo 1.964  que trata sobre la prescripción de las acciones por el cual a partir de esa fecha es establece que “LAS ACCIONES PERSONALES QUE NO TENGAN PLAZO ESPECIAL PRESCRIBEN A LOS 5 AÑOS DESDE QUE PUEDA EXIGIRSE EL CUMPLIMIENTO DE LA OBLIGACIÓN”. Por lo que el pago de una obligación contractual, como lo es el pago de una factura, prescribe a partir de ahora por regla general a los 5 años en lugar de a los 15 años, que era el plazo vigente hasta ahora.

Ello implica un cambio muy importante pues se reduce en 10 años el plazo de prescripción o plazo para poder reclamar el pago de las facturas pendientes.

Una vez transcurridos los plazos transitorios se estableció un límite consistente en que el plazo de prescripción no podría  durar  más allá del  6 de octubre  de 2020 (5 años después  de la modificación legislativa que hemos mencionado).

En virtud  de lo expuesto, resulta  que aquellas  deudas por facturas impagadas que nacieron con  anterioridad al 6 de octubre de 2015 ya no podremos reclamarlas judicialmente después del  6 de octubre  de 2020, pues habrá prescrito la acción para exigir su cumplimiento.

También debemos tener presente una especial prescripción que se da en un plazo perentorio de 3 años cuando el que adquiere los productos de una empresa no se dedica al comercio o no desarrolla actividad relacionada con la compra de ese producto.

Esto implica que el deudor insolvente de hoy puede dejar de serlo mañana. Por lo tanto, es conveniente revisar periódicamente la solvencia de los clientes morosos.

3.- Posibilidad de recuperar el IVA: Aunque no se cobre una deuda, tras iniciar las correspondientes acciones judiciales, siempre valdrá la pena RECLAMAR LA DEUDA POR CONDUCTO NOTARIAL o acudir a los tribunales para recuperar el IVA de las facturas impagadas, (conforme el Art. 80 de la Ley del IVA) ya que es un coste adicional que el empresario ha tenido que asumir y que puede reclamar a la administración tributaria acreditándolo debidamente.

4.- Inflexibilidad y celeridad: No podemos ser inflexibles, si hemos escrito una carta indicando que se va a acudir a la vía judicial se tiene que iniciar de inmediato, no sólo por credibilidad, sino porque cuando una empresa o persona morosa deja de pagar, es probable que haya más acreedores en la misma situación.

FORMA HABITUAL DE DOCUMENTAR LAS RELACIONES COMERCIALES.-

Lo habitual es realizar un pedido, el cual debe ir firmado  y DNI de la persona que firme  por parte de nuestro cliente, además de ir posteriormente ratificado por el albarán de entrega y la factura, documentos básicos para una buena reclamación al posible moroso.

Si tuviéramos serias dudas sobre el cobro sería conveniente documentar dicha deuda por medio de alguno de los medios de pago admitidos en derecho como LETRAS DE CAMBIO, PAGARÉS o cheque bancario, documentos que en gran medida sustituyen a la factura, albarán, etc. y que en caso de impago posibilitan un procedimiento más rápido y eficaz denominado JUICIO CAMBIARIO.

Si el pedido resultara sospechoso sería conveniente solicitar el aval de una tercera persona, o bien la del propio administrador, al que previamente se le habrán solicitado relación de bienes, etc.

Pero si a pesar de todo lo anterior se produce el impago, es conveniente por parte de su abogado iniciar una RECLAMACIÓN EXTRAJUDICIAL.

En este punto, es importante que ya se entregue al abogado que nos vaya a llevar el caso copia de los documentos en los que se basa la reclamación para en caso de que la documentación esté incompleta, poder mejorar la misma para obtener más seguridad en nuestra reclamación.

Si a pesar de esto el moroso sigue sin pagar, no quedará más remedio que iniciar cuanto antes la RECLAMACIÓN JUDICIAL

 

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